El mercado de la hamburguesa en Medellín ha evolucionado con los años. Fortalecido inicialmente con la clásica hamburguesa americana, con los años se expandió con propuestas locales que hoy son las protagonistas del mercado local y le compiten a las marcas extranjeras. Este año, los empresarios locales enfrentarán desafíos para adaptarse a los altos costos impulsados por un incremento del salario mínimo de 23,7% y un recargo nocturno que comenzó a partir de la 7:00 de la noche (dos horas más temprano). La pregunta es, ¿qué tan caro se puso comer hamburguesa en Medellín?
Lo primero es establecer cuánto cuesta una hamburguesa en la capital antioqueña. Hay que decir que la oferta en Medellín es muy amplia; sin embargo, EL COLOMBIANO hizo el ejercicio de consultar a 10 hamburgueserías reconocidas de la ciudad y que cuentan con sedes en sectores como El Poblado (con zonas como Provenza, Manila y la Milla de Oro); Laureles (especialmente en la 70 y el área de Estadio), y Belén, que se ha convertido en un punto fuerte para propuestas más familiares y accesibles. Además, municipios del área metropolitana como Envigado, Sabaneta y Bello, e incluso hacia zonas como Llanogrande y centros comerciales como Florida y Mayorca.
¿Cuánto cuesta?
Se pudo constatar que una preparación tradicional sin papas tiene en 2026 un precio medio de 25.280 pesos, mientras que una hamburguesa prémium alcanza los 42.180 pesos. Esta diferencia responde tanto al tipo de ingredientes utilizados como al posicionamiento de marca, la experiencia ofrecida al consumidor y el tamaño del producto.
La distancia de valores también da cuenta de la amplitud del mercado. Las ofertas más económicas que se encontraron para la hamburguesa clásica figuran en el menú de restaurante Los Verdes, por un valor de $16.900 (precio todavía no ajustado a 2026).
La más costosa en el segmento prémium fue la Doble Pig, del establecimiento Pigasus: una hamburguesa de pan artesanal con queso parmesano y cheddar, doble carne de res y cerdo, tocineta y demás, por un costo de $48.500.
No obstante, según datos de Rappi, la hamburguesa más costosa ofertada en esa plataforma alcanza los 300.000 pesos y corresponde a la denominada Oro Maccoy (De Toro McCoy), un producto que apunta a un nicho de consumo exclusivo y que contrasta con las opciones tradicionales de mayor rotación.
Así subió la hamburguesa
Hamburgueserías tradicionales y con alta presencia en el mercado reportaron alzas en sus precios que se aproximan al 12% en sus versiones más tradicionales, frente al valor del año pasado.
Por ejemplo, Los Verdes es un restaurante que cuenta con 42 sedes principalmente en el Valle de Aburrá, el Oriente antioqueño y Urabá y genera alrededor de 350 empleos directos y cerca de 1.000 indirectos. La compañía también explora su llegada a otras ciudades de Colombia y evalúa oportunidades de expansión internacional.
Su hamburguesa más económica del portafolio, que hoy se vende en $16.900, pasará a costar $18.900, un ajuste de 11,8% que entrará en vigor con la actualización de las cartas en los próximos días.
Asimismo, Animal Cocina, con 13 sedes, siete años de funcionamiento y una nómina de 150 trabajadores en Medellín y su área metropolitana, tuvo que subir su hamburguesa tradicional a $25.000, un repunte de $2.000 frente al año pasado (8,6% de alza).
Mayores aumentos se pueden apreciar en marcas extranjeras como McDonald´s. Una Big Mac costaba en julio del año pasado $22.900 en Colombia, pero hoy ese valor es de $26.500, lo que significa que subió 15,7% en tan solo 6 meses.
¿Qué explica los aumentos?
Los ajustes recientes en la política laboral están presionando con fuerza la estructura de costos del sector gastronómico en Colombia. El aumento del salario mínimo en 23,7%, junto con la entrada en vigencia de nuevos lineamientos de la reforma laboral (Ley 2466), ha elevado de manera sustancial los gastos fijos de restaurantes y establecimientos de comida, en un momento en el que muchos negocios aún intentan consolidar su recuperación tras los estragos que dejó la pandemia de 2020.
A este escenario se suma la ampliación del recargo nocturno, que ahora empieza a regir desde las 7:00 de la noche, un cambio que impacta directamente a los negocios que operan en jornadas extendidas. Ante este panorama, bares, restaurantes y cafeterías optaron por ajustes en los precios al público y en la reorganización de sus esquemas de contratación, como mecanismos para mantener a flote las ganancias en sus cajas registradoras.
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Guillermo Henrique Gomez, presidente de la Asociación Colombiana de Gastronomía y Turismo (Acoga), mencionó que los costos para los establecimientos de comidas en Colombia tienen un impacto promedio del 12 por ciento para 2026, respecto al año pasado.
“El impacto del alto salario mínimo conducirá inevitablemente al cierre de restaurantes formales, cuya operación pasará a la informalidad para poder sobrevivir. Por eso el gremio advirtió que no se incrementó el salario, sino la cifra de cierre de restaurantes formales. Esto deteriora las condiciones laborales de los trabajadores, que sí o sí necesitan trabajar y generar un ingreso”, mencionó el líder gemial.
Agregó que la respuesta del Gobierno ha sido aplicar sanciones al empresario por no cumplir la ley laboral, pero en su concepto ese procedimiento desconoce la realidad de las familias trabajadoras colombianas. Pidió que la apuesta del Ejecutivo no radique en confrontación entre jefes y empleados, sino “en fortalecer su vínculo, cuyo común denominador sea la cultura del trabajo”.
Gómez también anotó que los incrementos no solo obedecen a una nómina más costosa, sino a la subida de la materia prima. En el caso de la hamburguesa, datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) arrojan que la carne de res, uno de los componentes centrales de esta comida rápida, registra una inflación anual de 9,14%, mientras que el queso registró 6,13% y el pan 4,06%. En el grupo de las hortalizas como la lechuga, se presentó una variación en 2025 de 8,27%, al tiempo que la cebolla mostró una de las mayores alzas, con 32,9%, presionando los costos de preparación.
No todos los ingredientes encarecieron la producción. El tomate registró una variación negativa de -3,09% y la papa cayó -28%, lo que ayudó a compensar parcialmente el aumento de otros insumos. Aun así, el balance general evidencia un entorno de costos mixto, en el que los restaurantes han tenido que ajustar precios o absorber parte de las alzas para no afectar la demanda.
Adaptación y optimización
El restaurante de comidas rápidas Los Verdes cumple 30 años de operación en Medellín con un modelo de negocio consolidado, presencia regional y un impacto significativo en el empleo local. Su gerente y cofundador Jaime Giraldo contó que la compañía llega a este aniversario en medio de un entorno retador para el sector, marcado por el incrementos en costos operativos ya mencionados.
La marca ha evolucionado de un concepto clásico de comidas rápidas a una propuesta más amplia y familiar, con un portafolio que incluye asados, gratinados y platos con papas. No obstante, las hamburguesas siguen siendo el producto estrella, al representar entre 18% y 20% de las ventas totales.
“Han sido 30 años de retos, de evolución y de adaptación a un mercado cada vez más exigente, con más turistas y consumidores internacionales”, explicó el empresario.
Y en esta coyuntura, adaptarse no será la excepción. El ajuste total en los costos de funcionamiento de Los Verdes —incluyendo nómina, materias primas, arriendos y otros gastos— se ubica entre 15% y 18%. Aunque la empresa ha implementado estrategias para optimizar horarios, reducir desperdicios y mejorar la eficiencia operativa, Giraldo reconoció que será inevitable trasladar parte de ese incremento en el precio final.
Similar es el caso en Animal Cocina. El gerente Sebastián Betancur manifestó que subió alrededor de un 13% los segmentos de hamburguesas, pero ese ajuste no será suficiente, pues tendrá que hacer otros “malabares” para soportar el alza en costos: “La idea es optimizar con un sistema donde el cliente sea quien pida a través de su teléfono, transformar algunas tiendas que eran con atención a la mesa, a tipo exprés. Y realizar recorte de personal”, indicó.
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El mercado en Rappi
En la capital paisa, 530 restaurantes ofertan hamburguesas a través de Rappi, un canal que concentra buena parte de la demanda y amplía el alcance comercial de los establecimientos. La magnitud del negocio se refleja en la variedad disponible, con cerca de 2.700 clases de hamburguesas ofrecidas en la capital antioqueña por medio de esa aplicación. La relevancia del producto en Medellín es evidente, pues “21 de cada 100 pedidos que se realizan a través de dicha plataforma son para pedir una hamburguesa”.
Las marcas más vendidas
El liderazgo en ventas dentro de Rappi está en manos de marcas con alta recordación y capacidad operativa. Los Perritos, Pigasus, Rapidogs, Terraza Puppys y Chum Burgers concentran los mayores volúmenes de pedidos en la capital paisa, apalancados en precios competitivos, presencia de marca y una logística adaptada al consumo digital. Este desempeño refuerza la competencia por volumen en un mercado donde la visibilidad en plataformas resulta clave para sostener ventas.
¿Qué diferencia a la hamburguesa paisa?
Uno de los factores que ha impulsado el posicionamiento de los negocios en Medellín es la “tropicalización” de la hamburguesa, una adaptación local de un concepto estadounidense. Por ende, ingredientes como lo son la tocineta, el queso mozzarella, ensaladas y las salsas especiales convirtieron este producto en un referente del mercado gastronómico paisa y en una experiencia que sorprende a turistas nacionales y extranjeros. Ese toque de ingredientes rompió paradigmas y permitió conquistar mercados internacionales. También hay un nicho que apuesta por preparaciones más sofisticadas y gourmet.