“Lo informaron mal al presidente”, con estas palabras, Jorge Castellanos, representante legal de Nodo Energético del Norte de Colombia SA ESP (Nencol) y de Termoinduenergy Corporation SAS, se defendió en el programa 6AM W de Caracol Radio y puso sobre la mesa su versión de los hechos en el caso de la subasta energética que enfureció al presidente Gustavo Petro.
Su argumento ante este medio es que al presidente Gustavo Petro lo informaron mal. “Todo esto es información pública. En los archivos de la UFME, de la CREG, del Ministerio y de XM está el proceso de registro de proyectos para la subasta. Ahí está todo: quiénes son los dueños, en qué consiste el proyecto, qué combustible van a usar y toda la normatividad cumplida”, dijo Castellanos este martes 26 de mayo.
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Diez años de proceso para una adjudicación que duró horas en estallar
Castellanos explicó que Nencol no apareció de la noche a la mañana, ya que el proyecto lleva más de una década en construcción regulatoria, con consultas previas, licencias ambientales, registros ante los entes del sector eléctrico y cumplimiento de cada exigencia técnica que impone el sistema colombiano para participar en una subasta de Obligaciones de Energía Firme.
“Nosotros hicimos un proceso hace más de 10 años en el proceso de subastas de energía, cumpliendo toda la normatividad, y estamos orgullosos de eso. Efectivamente, se cumplieron los requerimientos del caso y salimos adjudicados en la subasta. Hay una empresa que se llama Norte de Colombia que ganó un proyecto de gas. Somos nosotros”, afirmó el empresario a esta cadena radial.
La subasta del 22 de mayo, administrada por XM y convocada por la CREG, asignó a Nencol y Termoinduenergy un bloque de 288 megavatios dentro de un proyecto que puede expandirse hasta 2.200 MW.
La capacidad comprometida es menos de una sexta parte del techo del proyecto y la energía no entra en operación antes de diciembre de 2029.
La línea negra, el punto más sensible del debate
El presidente Petro además de cuestionar la tecnología de la planta, ño que más lo molestó fue la ubicación del proyecto, que describió como cercana a la línea negra, el límite territorial que su gobierno decretó para proteger los territorios ancestrales de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta.
Castellanos dijo en esta entrevista que el permiso lo dio la Agencia Nacional de Consultas Previas.
“La Agencia Nacional de Consultas Previas es el ente del Estado que regula estar o no estar dentro de esas líneas negras. Eso se surtió con los Kogui, los Arhuaco, los Wiwa y los Kankuamo. Lo que pasa es que como la gente no tiene la información a la mano, da opiniones sueltas”, dijo.
Castellanos fue enfático en que el proyecto no saltó ningún paso al asegurar que cumplió con las consultas previas a las cuatro comunidades indígenas de la Sierra Nevada, completó los licenciamientos ambientales y ajustó el diseño del proyecto hasta alcanzar lo que él llamó “una madurez de diez años de cocción” para poder presentarse con solvencia a la subasta. Esa solidez, dijo, fue precisamente lo que le permitió ganar.
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“Hablar de renovables es romántico, pero la firmeza energética es otra cosa”
La segunda línea de ataque del presidente Petro era ideológica, cuando dijo que, si hay sequía, hay sol, y el sol debe ser la respuesta.
En respuesta, Castellanos no rechazó las energías renovables, pero trazó una distinción técnica que, aseguró, es el núcleo real del debate. “Hablar de renovables es bonito y romántico. Sin embargo, hay firmeza energética y son dos cosas diferentes”.
La diferencia que plantea se basa en que un panel solar genera energía cuando hay sol. Una termoeléctrica a gas genera energía en cualquier momento del día, en cualquier época del año, incluso durante la sequía de un El Niño.
Insistió en que es precisamente esa garantía de suministro continuo, la energía firme, la que busca el mecanismo de la subasta de OEF que convocó la CREG.
Para Castellanos, esa distinción no es un argumento político, sino una realidad de ingeniería; por eso afirmó que “si no hay energía, hay apagón”.
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Un proyecto que apunta a evitar el próximo El Niño
El empresario explicó que Nencol no llega al mercado a competir con las renovables, sino a complementarlas.
Y añadió que, en Colombia, el sistema eléctrico depende en más del 55% de la generación hidráulica. Cuando los embalses bajan, como ocurrió en el Niño de 2015 y 2016, y como advierte el gobierno que puede pasar con un superniño futuro, el sistema necesita respaldo.
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“Nosotros somos expertos en el sector, tenemos muchos proyectos a nivel mundial y quiero que el país siga progresando. Apoyamos en Colombia que haya proyectos que den firmeza, a bajo costo y que sean proyectos reales, cumpliendo toda la norma, respetando todos los pueblos que nos acompañan en la zona. Esa es nuestra posición”, dijo Castellanos.
La energía asignada en la subasta del 22 de mayo cubrirá el periodo diciembre 2029–noviembre 2030. Las empresas ganadoras deben presentar contratos de combustible o garantías de cumplimiento antes del 6 de agosto de 2026. Los certificados de OEF se emiten el 14 de septiembre del mismo año.
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