Antes de que termine el mes, miles de familias colombianas toman una decisión, dejar de pedir domicilios, cancelar la salida al restaurante o guardar la botella de aguardiente para otra ocasión.
Lo anterior es una estrategia de supervivencia financiera que se repite en los hogares del país. Así lo confirma el estudio Consumer Pulse 2026 de Bain & Company, que encuestó a más de 8.000 consumidores en América Latina.
El diagnóstico sobre Colombia reveló que el 72 % de los colombianos vive con niveles de estrés altos o extremos, una cifra que no solo refleja angustia emocional sino que tiene efectos directos sobre cómo gastan y qué deciden no comprar.
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¿Qué está disparando ese estrés? Tres factores explican la presión que sienten los hogares. El primero y más pesado son las finanzas personales, ya que el 59% de los encuestados los señala como su mayor fuente de angustia. Le sigue la salud y el bienestar, con 49%, y el trabajo, con 39%.
Catalina Fajardo, socia de Bain & Company y líder de la firma en Colombia, describe el cuadro completo al mencionar tasas de interés elevadas, costo de vida en alza, incertidumbre económica e informalidad laboral.
“Los consumidores colombianos están priorizando gastos esenciales, buscando beneficios inmediatos y reevaluando constantemente qué vale la pena comprar”, explica.
Los tres gastos que los colombianos eliminaron primero
De acuerdo con el estudio Consumer Pulse 2026, el recorte más pronunciado ocurre en bebidas alcohólicas. El 46% de quienes compraban este tipo de productos asegura haberlos reducido. La cerveza del fin de semana, el vino de la cena, el aguardiente para el festejo son los primeros en salir de la lista cuando el dinero aprieta.
Por su lado, los restaurantes y las comidas fuera del hogar ocupan el segundo lugar en los recortes, con el 45% de los encuestados reportando una reducción. La familia que antes salía dos o tres veces al mes a un asadero o a un restaurante de centro comercial hoy cocina en casa y reserva la salida para fechas especiales.
El tercer recorte golpea uno de los hábitos que más creció durante la pandemia. El 43% de los colombianos redujo sus pedidos por aplicaciones de entrega de comida. El costo de pedir a domicilio, sumado al servicio y la propina, ya no cabe en el presupuesto ajustado de muchos hogares.
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El estudio identifica otras categorías que también acumulan recortes. En orden de impacto, los hogares también están reduciendo gastos en productos de moda y vestuario, vacaciones y viajes, gimnasios y entretenimiento fuera del hogar.
Además, el estudio detalla que las familias están trasladando su gasto hacia lo que no se puede postergar, como comida en casa, vivienda, educación y salud.
Lo que sí crece: supermercado, vivienda, salud y educación
Mientras unos consumos retroceden, otros resisten o suben, por ejemplo, el 31% de los encuestados tiene la intención de gastar más en supermercados, el 30% priorizará vivienda, el 27% destinará más recursos a educación y el 25% a salud.
Colombia, además, lidera en la región la importancia que los ciudadanos otorgan a la salud. A tal punto que el 52% de los colombianos la considera una prioridad cotidiana, por encima de Chile, Argentina y mercados como Estados Unidos y Europa.
Por eso, Bain & Company bautizó al consumidor de este momento como el “consumidor inmediatista”, es decir, una persona que necesita ver resultados concretos antes de abrir la billetera, ya que cerca del 30% de los consumidores de menores ingresos teme no poder pagar alguna cuenta en los próximos tres meses.
A su vez, según el estudio, el crédito, antes usado para financiar electrodomésticos o vacaciones, hoy se destina a cubrir emergencias, servicios públicos y necesidades básicas. Por eso, el ahorro se volvió un privilegio, porque solo una minoría logra guardar dinero sin sacrificar consumo.
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La inflación agrava el cuadro: mayo cerró en 5,84%
El recorte en el gasto de los hogares ocurre mientras los precios de la canasta familiar siguen subiendo. Por ejemplo, en mayo de 2026, la inflación anual llegó a 5,84%, el nivel más alto desde agosto de 2024, según datos del Dane analizados por Bancolombia y BBVA Research.
La variación mensual fue de 0,47%, el registro más alto para un mes de mayo desde 2022. A su vez, el 59% de esa inflación provino de los servicios como arriendos, restaurantes, transporte aéreo y copropiedades, que son gastos que golpean directamente el bolsillo como lo expuso Consumer Pulse 2026.
El equipo de Investigaciones Económicas de Bancolombia advierte que la inflación de servicios llegó a 7,05% anual en mayo, el nivel más alto desde noviembre de 2024. El arriendo imputado subió 0,67% en el mes y el arriendo efectivo, 0,68%. Así las cosas, después de una tendencia a la baja en los primeros meses del año, los precios de vivienda en alquiler volvieron a acelerar.
BBVA Research también lo registró al mencionar que la variación anual de arriendos llegó a 4,89% en mayo, nueve puntos básicos más que en abril.
Asimismo, los combustibles y los servicios públicos también presionaron los precios al alza; en ese caso, la inflación anual de regulados pasó de 4,35% a 5,19%, impulsada por el alza de $400 en la gasolina durante mayo, más aumentos en electricidad y agua.
Para los hogares con vehículo, el ajuste en combustibles se sumó directamente al costo de desplazarse al trabajo o mover mercancía. Para todos los demás, la electricidad y el agua más cara llegan mes a mes sin posibilidad de negociación.
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El salario mínimo del 23 % está alimentando la inflación
Tanto Bancolombia como BBVA Research señalan un mismo fenómeno, que el aumento del salario mínimo del 23% para 2026, aunque mejoró el ingreso de los trabajadores formales, también está trasladándose a los precios.
Así las cosas, servicios intensivos en mano de obra como restaurantes, copropiedades y transporte ajustan sus tarifas cuando sube el salario mínimo. Por eso, el ajuste automático de precios y contratos atados a la inflación del año anterior se mantiene como el principal obstáculo para bajar la inflación más rápido en lo que va del 2026.
No obstante, en medio del panorama adverso, la inflación de alimentos se desaceleró por primera vez en el año. En mayo registró una variación mensual de -0,03%, gracias a una mayor oferta de productos perecederos como tomate, plátano, hortalizas, naranjas y yuca bajaron de precio tras meses de presión por la ola invernal.
En ese orden, la inflación anual de alimentos cayó a 6,04 %, 67 puntos básicos menos que en abril. Sin embargo, BBVA Research advierte que este alivio puede ser pasajero porque los riesgos del fenómeno de El Niño, la demanda interna y los efectos del conflicto en Medio Oriente sobre los precios internacionales podrían revertir la tendencia en los próximos meses.
Así las cosas, el equipo de Bancolombia proyecta que el año cerrará con una inflación de 6,4%, todavía muy por encima del rango meta del Banco de la República, que va de 2% a 4%.
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