La reforma tributaria del Gobierno del electo presidente Gustavo Petro será la número 13 en Colombia desde el año 2000, sin contar el fallido proyecto del exministro de Hacienda y actual codirector del Banco de la República, Alberto Carrasquilla.
Para inversionistas, empresarios y expertos esto es un dolor de cabeza para el país, toda vez que tantas modificaciones al régimen tributario no ponen las reglas del juego claras para hacer negocios.
Lo cierto es que desde su campaña Petro confirmó que va por la más ambiciosa tributaria en la historia del país, que recaudaría $50 billones para fines primordialmente sociales.
Debido a las formas en que se haría –según el equipo de Petro– la propuesta ha causado polémica y muchos la comparan con la fallida reforma impulsada por el exministro Carrasquilla.
¿Pero cuáles son las diferencias entre ambas? Primero hay que decir que mientras que la de Petro buscaría esos $50 billones, la de Carrasquilla iba por $23,4 billones.
Impuesto de Renta
Un punto en el que coinciden es en que hay que equilibrar la cancha a nivel de impuesto de renta entre las empresas y las personas naturales, pues hoy este está muy recargado en las primeras.
Así, la “reforma Carrasquilla” postulaba que para los ingresos de 2022 solo pagaran renta los asalariados que ganaran más de $50 millones anuales ($4,1 millones promedio mensuales). En 2023, únicamente los asalariados con ingresos superiores a $35 millones anuales ($2,9 millones promedio mensuales), mientras que para 2024, quienes tuvieran ingresos superiores a $30 millones ($2,5 millones al mes).
Esto iba acompañado de una vigilancia más fuerte de la Dian sobre las personas naturales, con lo cual estas empezarían declarando renta desde $2,5 millones hasta llegar al punto de pagar el impuesto un par de años después, para lo que se esperaba poner la lupa sobre un total de 7 millones de personas.
Mientras tanto, la “reforma Petro” quiere poner la lupa especialmente en quienes más ganan. Si bien el asesor económico de la campaña del líder del Pacto Histórico, Ricardo Bonilla, había dicho a La FM que se empezaría a declarar con ingresos desde 36 millones al año ($3 millones al mes), en una entrevista con el diario Portafolio dijo que finalmente no se moverían los topes.
De darse eso seguirían declarando aquellos con ingresos superiores a $58,83 millones al año, o $4,23 millones al mes, como es el caso de este año.
Eso sí, el asesor ha dejado claro que el gran reto serán aquellos que perciben más de $200 millones al año ($16,6 millones al mes), en quienes recaería buena parte de la medida. Así, potencialmente Petro no solo se concentraría en las 4.000 mayores fortunas del país, sino que tendría espacio para adherir hasta 40.000 contribuyentes.
Además, según le dijo Bonilla a Portafolio, se reducirán “beneficios y atenciones” en materia tributaria y no habría necesidad de hacer ajustes constantemente.
IVA
Ahora, sobre el IVA, uno de los puntos que más generó polémica en el plan fallido de Carrasquilla y que derivó en el Paro Nacional del año pasado, el exministro proponía pasar productos como carne, huevos o leche de la categoría de exentos (0%) a excluidos de este impuesto.
Aunque a priori sonaba bien, el ser exentos permite que a los productores se les devuelva el IVA que pagan en insumos (con lo que no hay sobrecosto en ese sentido para el consumidor final), mientras que al pasar a ser excluidos el IVA no se les devolvería lo que le significaba un costo mayor al productor.
Sobre esta materia, el programa de Petro plantea: “No extenderemos el IVA a la canasta familiar e impulsaremos impuestos saludables dirigidos a mejorar el acceso adecuado en cantidad y calidad nutricional de los alimentos y bebidas y a consolidar una visión de protección de la vida”.
Dividendos
En otros aspectos el programa Petro asegura que “los dividendos pagarán impuestos, será obligatorio decretarlos, al menos en un porcentaje cercano al 70%. Siempre deberán pagar impuestos independientemente de la forma en que se distribuyan o a quien distribuyan las utilidades los accionistas”.
Entre tanto, la estrategia de Carrasquilla le apuntaba a gravar dividendos por encima de $29 millones anuales, con una tarifa del 15%.
Por ahora falta camino para que Petro se posesione y el país conozca su proyecto tributario, que deberá ser formalizado y llevado al Legislativo