El mercado laboral arrancó 2026 con cifras que, en principio, mostraban una mejora frente al año anterior. Según el más reciente reporte del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), en enero hubo 23.227.000 personas ocupadas, frente a 22.903.000 en el mismo mes de 2025.
La tasa de desempleo se ubicó en 10,9%, lo que representa una reducción de 0,7 puntos porcentuales frente al 11,6% registrado un año atrás. A simple vista, el dato sugiere un avance tanto por mayor ocupación como por menor desocupación.
Sin embargo, el resultado no está exento de cuestionamientos.
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“No solo importa cuánto se crece, sino cómo”
Gonzalo Hernández, exviceministro técnico de Hacienda hasta mayo de 2023 en el actual Gobierno, advirtió en una columna publicada en El Espectador que detrás de las cifras hay señales que merecen mayor análisis.
Hernández destacó que en enero de 2026 se crearon 324.000 empleos frente a enero de 2025, pero resaltó que el 60% de esos nuevos ocupados corresponde a personas que trabajan por cuenta propia y no a contratación empresarial.
A su juicio, esto es coherente con una economía que crece 2,6%, impulsada principalmente por el gasto público, mientras el empleo formal en empresas muestra estancamiento. “No solo importa el cuánto del crecimiento, sino el cómo”, enfatizó.
El exfuncionario también alertó sobre la baja dinámica de la inversión. Mientras el gasto del Gobierno general aumentó 7,1% en 2025, la formación bruta de capital fijo creció apenas 1,3%, lo que —según su análisis— limita la capacidad de generación de empleo sostenible en el mediano plazo.
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Anif: la caída del desempleo se explica por menor participación
En la misma línea crítica, el centro de estudios económicos Anif publicó el informe titulado “Las apariencias engañan: resultados de empleo para enero 2026”, donde advierte que la reducción en la tasa de desocupación no obedeció principalmente a una fuerte creación de empleo.
De acuerdo con el análisis, la disminución frente al año anterior estuvo explicada casi en su totalidad por una menor Tasa Global de Participación, es decir, menos personas buscando trabajo.
Cuando cae la participación laboral, el desempleo puede bajar estadísticamente, pero no necesariamente porque haya más contratación, sino porque hay menos presión en el mercado laboral.
Además, Anif señaló una desaceleración marcada en la creación de puestos de trabajo: mientras en enero de 2025 se generaron 878.000 empleos frente al año previo, en enero de 2026 la cifra fue de 324.000.
También preocupa la caída en la ocupación de empleadores particulares —un segmento altamente vinculado al salario mínimo— que pasó de 422.000 en enero de 2025 a apenas 1.700 en enero de 2026.
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Cambios en la composición del empleo
Otro punto relevante es la recomposición del mercado laboral. Según Anif, disminuyó la participación de obreros y empleados particulares, mientras aumentó el peso de ocupaciones con mayor probabilidad de informalidad.
Esto implica que, aunque el indicador principal mejoró, el ajuste provino más de la salida de personas del mercado laboral que de una mayor absorción por parte del aparato productivo.
El riesgo, advierten los analistas, es que sin un crecimiento sostenido de la inversión privada y del empleo formal, la generación de trabajo —incluso en el sector informal— podría enfrentar retrocesos en los próximos meses.
Las cifras oficiales muestran un arranque de año con menor desempleo y más ocupados. Pero el debate técnico se centra ahora en la calidad, sostenibilidad y composición de ese empleo.