En medio de crecientes tensiones entre el Gobierno y el Banco de la República, el gerente del Emisor, Leonardo Villar, lanzó una advertencia que va más allá de lo técnico y toca el corazón institucional del país: la autonomía monetaria podría quedar en entredicho si no se respetan las reglas de juego.
En entrevista con Bloomberg Línea, Villar aclaró que, si el ministro de Hacienda, Germán Ávila, no asiste a la próxima reunión de la Junta Directiva, simplemente no habría sesión válida para decidir sobre tasas de interés.
Cabe recordar que el Decreto 2520 de 1993 establece que la presencia del ministro y al menos cinco miembros es obligatoria para deliberar.
“Si se usa para, de alguna manera, obligar a que las decisiones tengan que ser aquellas que quiere el Gobierno, la independencia y la autonomía del banco estarían en entredicho”, señaló Villar.
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La ruptura de marzo y la tensión con el Gobierno
El episodio que detonó la preocupación ocurrió en marzo. En plena reunión de política monetaria, Ávila abandonó sorpresivamente la sesión y convocó una rueda de prensa paralela, en la que acusó al Banco Central de favorecer al sector financiero y a inversionistas privados.
Ese gesto profundizó el distanciamiento con el Gobierno de Gustavo Petro y dejó una señal de ruido institucional que hoy inquieta a los mercados.
Villar reconoció que desde entonces no ha tenido contacto con el ministro, aunque mantiene la expectativa de que asista a la reunión del 30 de abril.
“Tengo respeto. A pesar de la deslegitimación que ha hecho mía y de mis colegas, estoy abierto a conversar”, dijo, dejando ver un canal institucional aún abierto, pero tensionado.
¿Qué pasa si el ministro de Hacienda no asiste a la Junta?
El escenario es delicado. Sin la presencia del ministro, la Junta no podría sesionar, lo que bloquearía decisiones clave de política monetaria en un momento de alta sensibilidad inflacionaria.
“Si él no llega, habría que ver cómo la institucionalidad del país puede hacer que la Constitución se respete”, advirtió Villar, sugiriendo un posible choque entre normas y práctica política.
Aunque algunos exgerentes y excodirectores han planteado excluir al ministro de la Junta, Villar se aparta de esa idea.
Considera que el esquema actual ha funcionado durante 35 años y confía en que “la sensatez prevalezca”.
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El costo de la incertidumbre: tasas más altas y menos confianza
El ruido institucional no es gratuito. Según Villar, los ataques persistentes contra el Banco Central están deteriorando la confianza de inversionistas locales e internacionales.
La evidencia está en el costo de la deuda. Hoy, el Gobierno paga tasas de interés hasta 360 puntos básicos más altas que a comienzos del año pasado. En términos concretos, pasó de financiarse alrededor del 9% a niveles cercanos al 13,6%, un salto de 460 puntos básicos.
“¿Y quién paga eso? Un Gobierno que necesita que lo financien”, cuestionó Villar.
Ese encarecimiento supera lo explicable por la política monetaria del propio banco, lo que indica que el mercado está incorporando una prima de riesgo asociada a la incertidumbre institucional.
Además, el nerviosismo complica la colocación de deuda en volumen y condiciones razonables, justo cuando el país necesita recursos para sostener su gasto.
Inflación al alza y meta del 3% en entredicho
En paralelo, el frente inflacionario tampoco da tregua. Villar advirtió que en 2026 la inflación se ha acelerado de forma generalizada.
El dato más preocupante es el de inflación básica, que excluye alimentos y regulados, que pasó de 4,85% en noviembre de 2025 a 5,51% en febrero, un incremento de 66 puntos básicos en apenas tres meses.
El comportamiento de la inflación total en 2025 estuvo parcialmente contenido por decisiones del Gobierno, como la reducción en el precio de la gasolina. Entre enero y febrero de este año, el galón bajó $500 mensuales, pero en abril ya se registra un aumento promedio de $375, en línea con el encarecimiento internacional del petróleo tras tensiones como la guerra en Irán.
La preocupación es hacia adelante. Analistas y el equipo técnico del banco proyectan que el año podría cerrar con inflación superior al 6%.
Villar reconoce que la meta del 3% no se cumplirá en 2026. Atribuye parte del desvío a la falta de coordinación con la política fiscal y al fuerte aumento del salario mínimo. El objetivo, ahora, es acercarse a ese nivel en 2027.
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