La historia detrás del cierre: una botella con el sello equivocado
El origen del problema se remonta a hace más de siete años. En una revisión de inventario, la Secretaría de Hacienda de Antioquia detectó una única botella de Frangelico Liqueur, un licor de avellanas de origen italiano, que portaba el sello de Rentas de Cundinamarca en lugar del de Antioquia.
El hallazgo fue catalogado como un error logístico, no como una operación de contrabando sistemático.
Sin embargo, el proceso administrativo que se abrió siguió su curso sin que el restaurante, según su versión, tuviera conocimiento de él.
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Según el comunicado oficial de Andrés Medellín, las actuaciones oficiales se produjeron así: en octubre de 2019, la Secretaría de Hacienda de Antioquia profirió un pliego de cargos contra el establecimiento. Luego en julio de 2021, se emitió una resolución ordenando el cierre del local por 10 días. Y el pasado 9 de junio, las autoridades sellaron físicamente las instalaciones del restaurante en El Poblado.
El restaurante sostiene que ninguna de estas actuaciones le fue notificada en debida forma, lo que, en su criterio, constituye una violación flagrante del debido proceso.
La respuesta legal: tutela por violación del debido proceso
Ante el cierre, el equipo jurídico de Andrés Medellín activó de inmediato las acciones legales disponibles. La empresa confirmó que ya interpuso las acciones de tutela pertinentes para proteger su derecho al debido proceso, con el objetivo de resolver la situación “lo más pronto posible” y reabrir antes de la fecha límite del 18 de junio.
Cabe recordar que, si un juez admite que hubo irregularidades en la notificación, podría ordenar la suspensión del cierre mientras se repite el proceso en debida forma.
¿Qué dice la empresa a sus clientes y aliados? En su comunicado del 13 de junio de 2026, Andrés Medellín explicó: “Lamentamos los inconvenientes generados y agradecemos su comprensión y fidelidad”, señala el texto dirigido a comensales, proveedores y aliados comerciales.
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Su sede en Medellín, ubicada en la Carrera 43A # 6 Sur 26 en El Poblado, es uno de los puntos gastronómicos más visitados de la ciudad. Además, opera un formato de ‘Paradero’ en el Aeropuerto Internacional José María Córdova de Rionegro.
Este no es el primer episodio de cierre que enfrenta la cadena. En los últimos años, la marca ha estado bajo la lupa de varias entidades. Por ejemplo, la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) ordenó el cierre de las sedes de Chía y Andrés D.C. en Bogotá por conductores eléctricos expuestos y fallas en la ventilación de gas.
También el Ministerio de Trabajo intervino en el local de la calle 82 en Bogotá para proteger a trabajadores, luego del grave accidente de la bailarina Laura Villamil y denuncias sobre condiciones de riesgo térmico en cocinas.
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