Henry Agudelo - Anuncios por montones. Se enseña matemáticas, inglés, filosofía, se repara, se trastea, se busca una mascota o una persona desaparecida, se vende, se tapiza, se advierte que existe una frontera la cual usted no puede cruzar, se exhibe el candidato de turno a elegir en las próximas elecciones.
Henry Agudelo - Los postes de la ciudad son el reflejo de esa carga explosiva de una necesidad manifiesta, de alguna inconformidad, una esperanza.
Henry Agudelo - Una búsqueda que el tiempo y la lluvia se encargan de borrar para dar paso a nuevos anuncios.
Henry Agudelo - Ocultando las espera de aquellas personas que miraran la descripción ya sin rastro de personas que nunca más volvieron a casa, de llamadas a dueños de mascotas para cobrar recompensas, de la devoción y la fe que se pierde al ver que su anuncio no surtio el efecto.
Henry Agudelo - Son estos postes los testigos mudos que de día y de noche ven llegar a personas silenciosas con una esperanza, una alegría o una tristeza a cuestas.
- En los postes avisan hasta la muerte, si cruzas la frontera en los barrios populares, un punto rojo señala el lugar donde puedes perder la vida.