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En el resguardo Aguasal, Chocó, Arcelio Manúcama vive con sus hijos, y María Ibelina Sintua su compañera que está en embarazo de su quinto hijo, ellos también tienen programado desplazarse a Medellín cuando nazca el bebe. Foto: MANUEL SALDARRIAGA QUINTERO. -
La cuidad se ha convertido en un atractivo para los Indígenas, muchas mujeres salen a las calles con los niños a pedir limosna. Foto: MANUEL SALDARRIAGA QUINTERO -
Los cuartos de los inquilinatos son por lo regular pequeños espacios donde se albergan una gran cantidad de indígenas. Foto: MANUEL SALDARRIAGA QUINTERO. -
En el resguardo Aguasal, Chocó, Arcelio Manúcama, comparte con sus hijos mientras María Ibelina Sintua, su esposa observa, ella está en embarazo de su quinto hijo. Foto: MANUEL SALDARRIAGA QUINTERO. -
La Oriental es paso obligado entre Niquitao y los paraderos de buses que los indígenas utilizan para desplazarse a lo largo del Valle de Aburrá. Foto: MANUEL SALDARRIAGA QUINTERO. -
En los pequeños cuartos donde habitan los embera, acomodan fogones, colchones entre muchas cosas más. Foto: MANUEL SALDARRIAGA QUINTERO. -
En sus resguardos las mujeres salen a trabajar con bejucos a la espalda en búsqueda de plátano y otros productos alimenticios. Foto: MANUEL SALDARRIAGA QUINTERO. -
En la cuidad las mujeres se ubican en algunos lugares, muchas para vender productos y otras a pedir limosna. Foto: MANUEL SALDARRIAGA QUINTERO. -
Dentro los inquilinatos reina muchas veces la incertidumbre por no tener con que pagar la noche. Foto: MANUEL SALDARRIAGA QUINTERO. -
Muchas familias indígenas regresan voluntariamente a sus resguardos pero la mayoría prefieren quedarse en la ciudad que según ellos les proporcionan más facilidades de vida. Foto: MANUEL SALDARRIAGA QUINTERO. -
Es normal encontrarlos movilizándosen por la ciudad en buses de servicio público. Foto: MANUEL SALDARRIAGA QUINTERO. -
Ellos observa desde los balcones de los inquilinatos los espacios que le brinda la cuidad. Foto: MANUEL SALDARRIAGA QUINTERO. -
En los resguardos las mujeres son las encargadas en velar por sus hijos mientras los hombres ejercen labor de vigilancia. Foto: MANUEL SALDARRIAGA QUINTERO. -
El sistema de transporte metro cable también es utilizado por las indígenas para recorrer la cuidad. Foto: MANUEL SALDARRIAGA QUINTERO. -
En los inquilinatos, ellos no tienen sillas ni camas, el piso es el lugar para dormir, alimentarse y poner sus pertenencias. Foto: MANUEL SALDARRIAGA QUINTERO. -
La noche transcurre con tranquilidad para los indígenas en el resguardo Aguasal en Chocó. Foto: MANUEL SALDARRIAGA QUINTERO. -
Los niños Indígenas cuentan con muy poco espacio para la recreación en los inquilinatos donde viven. Foto: MANUEL SALDARRIAGA QUINTERO. -
Niña indígena cocina en leña durante la noche en un inquilinato del sector de Niquitao en Medellín. Foto: MANUEL SALDARRIAGA QUINTERO.
En imágenes | El eterno éxodo de los embera al Valle de Aburrá
Del Alto Andágueda, Chocó, son los 845 Indígenas que viven en este momento en inquilinatos de Medellín