Ojos cobrizos, piel amarillenta y menos de cinco centímetros de longitud. Así es Pristimantis mecada, la nueva especie de rana encontrada por estudiantes y profesores de Biología de la Universidad CES en alianza con la Universidad EAFIT en Colombia.
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Todo comenzó en 2017, cuando los científicos empezaron a realizar varias expediciones en selvas húmedas del Chocó, en lugares como Bahía Solano, donde se encuentra el Jardín Botánico del Pacifico, una iniciativa privada que en los últimos años se ha convertido en referente de conservación, investigación y educación ambiental.
“Hicimos muchos muestreos a lo largo de los años, aproximadamente cinco o seis años. Cuando estaba a punto de finalizar mi trabajo de grado, estábamos verificando con diferentes expertos algunas especies, entre ellas una rana del género Pristimantis”, explica Esteban Garzón Franco, estudiante de la Maestría en Ciencias Biológicas de la Universidad CES que hizo parte del hallazgo.
Este género se caracteriza por ser pequeño, diverso y típico de Latinoamérica. Son ranas que generalmente tienen colores que les ayudan a camuflarse (cafés, verdes o grises), y muchas tienen piel rugosa y ojos grandes. Viven desde Centroamérica hasta Sudamérica, especialmente en países como Colombia, Ecuador y Perú. Son muy comunes en selvas húmedas y montañas, sobre todo en los Andes y en Colombia en regiones como el Chocó.
Lo que detalla Garzón es que esa rana que evidenciaron en las selvas no concordaba con las especies que ya se conocían habitaban la zona. Como describen en A new species of Pristimantis (Anura: Craugastoridae) from the western slopes of the Serranía del Baudó, Chocó, Colombia, el artículo académico publicado en la revista científica internacional Zootaxa donde se dio a conocer el descubrimiento, esta especie se diferenciaba por su aspecto físico, al no tener manchas de colores llamativos en ciertas partes del cuerpo, y también por su canto, que es distinto al de otras ranas similares, lo que ayuda a identificarlas.
“Entonces, ahí contactamos a un experto, su nombre es John Jairo Ospina-Sarria, y él fue quien nos dio las primeras luces o indicios de que se podía tratar de una especie nueva. Luego vino todo el trabajo después de haber recolectado los individuos en las diferentes salidas de campo y revisarlos en el laboratorio.
Empezamos a diagnosticarlos, a sacar los diferentes caracteres que nos podían ayudar a identificar la especie y, efectivamente, al menos desde la parte morfológica, pudimos determinar que era una especie diferente a las ya conocidas para la región del Pacífico y, en general, para Colombia”, afirma el biólogo.
Finalmente, la especie fue llamada Pristimantis mecada porque este último nombre es como se le dice al corregimiento de Mecana –lugar donde fue hallada– en la lengua indígena emberá. En esta y otras zonas del Chocó hay una gran variedad de animales y plantas únicas que han sido difíciles de estudiar porque muchas son de difícil acceso, hay poco apoyo para la ciencia y existen diversos problemas sociales y ambientales como la deforestación, el conflicto armado y la minería. Por eso, el descubrimiento de una nueva especie es también un llamado a la conservación de la biodiversidad y a incentivar la investigación científica en el país.
La Pristimantis mecada ya comenzó el proceso para ser reconocida oficialmente por la comunidad científica, el cual es largo e incluye”evisión de especímenes, consulta de literatura científica y discusión con especialistas. Luego se elabora un manuscrito que es evaluado por expertos internacionales mediante revisión por pares en revistas científicas especializadas”, como explica Juan Camilo Arredondo Salgar, curador de las Colecciones Biológicas de la Universidad CES.
Estas son las tres nuevas especies de plantas encontradas por científicos paisas
Todas son del género Dicranopygium, perteneciente a la familia Cyclanthaceae, un grupo de plantas neotropicales que crecen en ambientes húmedos de bosque. Se diferencian porque sus tallos son más blandos y redondeados y tienen hojas grandes, a veces divididas o con bordes irregulares.
“Durante décadas este grupo de plantas no había sido revisado en profundidad. Cuando analizamos nuevamente la información disponible y revisamos especímenes en diferentes colecciones, encontramos que había especies que no habían sido descritas previamente”, explica Catalina María Álvarez Correa, bióloga y asistente de curaduría de las Colecciones Biológicas de la Universidad CES.
En Colombia hay registradas 31 especies de Dicranopygium, siendo el país con mayor variedad y especies únicas de este grupo. Desde 1958, año en que se había realizado la última revisión de este género, se han descubierto 21 especies más, pero solo cinco de ellas en Colombia, como mencionan en Three new species of Dicranopygium (Cyclanthaceae) from Colombia, el artículo en el que se presentan las tres nuevas especies publicado en la revista Phytotaxa.
Las recién encontradas son Dicranopygium elongatum, que fue hallada en vereda Brasil en Puerto Berrío, Antioquia; Dicranopygium piedemontanum, en Florencia, Caquetá, y Dicranopygium rio-clarense, en San Francisco, Antioquia.
“Primero, cuando me las mostraron, me parecieron unas plantas espectaculares; son como de otro mundo. La inflorescencia que tienen –ese grupo de florecitas y la forma en la que florecen– se sale totalmente de lo que uno normalmente imagina como una flor básica. Me parecían maravillosas las interacciones que tienen con otros insectos.
Además, cuando uno va al bosque y observa cómo crecen, nota que tienen hábitos muy particulares. Por ejemplo, algunas están dentro de corrientes de agua o asociadas a fuentes de agua sobre formaciones rocosas. Que una planta pueda resistir condiciones tan extremas y seguir siendo exitosa me parece –todavía hoy– fascinante. Y otro detalle es que Colombia es el país con mayor riqueza de ciclantáceas en el mundo, especialmente en la región neotropical”, cuenta Álvarez, quien concluye con una premisa básica y es que es muy difícil proteger aquello que uno no conoce.