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Así quieren retomar los politiqueros el poder en la Universidad de Medellín

El jueves, una Asamblea decidirá si el grupo del exrector Néstor Hincapié vuelve a tomar las riendas del alma máter. Desde su retiro han aparecido varios escándalos y un grupo de egresados rastreó 35 bienes que él y sus 2 hijas adquirieron durante su rectoría.

  • Aura Marleny Arcila y Néstor Hincapié. FOTO: Cortesía
    Aura Marleny Arcila y Néstor Hincapié. FOTO: Cortesía
18 de noviembre de 2023
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Por entre las aulas de la Universidad de Medellín ahora mismo está rondando un fantasma: el profundo temor de que la gavilla de políticos que se la había tomado durante 20 años vuelva a recuperar el poder.

La Universidad de Medellín, con sus 73 años a cuestas es ya emblemática de la ciudad y está en el Top 5 de las universidades con mayor poder financiero en el país (al lado del Externado, la Javeriana, los Andes y la Bolivariana) gracias a un endowment (un fondo de capital) que pocas tienen en el país.

Pero sobre todo, la de Medellín tiene una muy peculiar estructura de propiedad porque en el papel le pertenece a todos sus egresados (los 40.000 de los pregrados), pero esa interesante cualidad se convirtió en el origen de sus problemas, porque en la práctica a punta de dádivas y favores la Universidad puede quedar en manos de un pequeño grupo o incluso de una sola persona para que la maneje a su antojo.

Así ocurrió entre 2000 y 2020. E incluso desde antes, cuando la dupla integrada por el entonces rector Néstor Hincapié Vargas y la presidente de la consiliatura de la Universidad (una especie de junta directiva), la exconcejal Aura Marleny Arcila, se atornillaron en el poder por más de 20 años y de acuerdo con evidencias recogidas habrían utilizado esa alma máter para propósitos politiqueros y personales.

Gracias a un golpe de suerte, en 2020 la universidad se logró zafar de la tenaza de la politiquería, porque el escándalo sobre el diploma de grado que le habrían dado por medio de fraude al senador Julián Bedoya puso a la Universidad en el ojo del huracán y los obligó a hacer una purga interna.

El escándalo terminó tumbando al rector Hincapié. Y en 2021 llegó a la rectoría Federico Restrepo, un ingeniero de la Facultad de Minas, que trabajó en la alcaldía de Sergio Fajardo y gerenció a EPM en la alcaldía de Alonso Salazar. Con él, la Universidad de Medellín comenzó a retomar su rumbo académico y, sobre todo, empezó a quedar al descubierto cómo operaba lo que parece ser un cuestionable engranaje de aulas y votos. Y por qué no, de presunto enriquecimiento.

El tema cobra importancia justo ahora porque este 23 de noviembre se llevará a cabo una asamblea en la que podrían voltearse de nuevo las cargas en favor del grupo de Hincapié y podrían tomarse de nuevo el poder en la universidad. En la asamblea del llamado Grupo de los 100 (que representa a todos los egresados) se tienen que elegir 9 vacantes, si logran nombrar 6 fichas de ellos, ya tendrían la mitad más uno de los votos. Y así podrían ser mayoría en la consiliatura y cambiar casi que automáticamente al rector.

El modus operandi

La Universidad de Medellín en la época de Néstor Hincapié y Aura Marleny Arcila funcionaba también como un directorio político. Tanto así que esa facción del Partido Liberal era conocida como “el grupo de la Medellín”.

EL COLOMBIANO ha podido establecer cómo funcionaba la operación para ganar elecciones a costa de esta alma máter. A los profesores y empleados les exigían un número de votos, bajo el entendido implícito de que si no lo hacían no seguían con el contrato. “Yo era director en un doctorado y me daban una planilla en donde debía poner un listado de personas cercanas a mí y dispuestas a votar por la candidata al Concejo o el candidato al Senado, con nombre, cédula, celular, correo electrónico, parentesco y puesto de votación”, le contó un profesor a este medio.

Gracias a fuentes de esa época tuvimos acceso a una de esas plantillas que en su momento debió llenar una empleada de la oficina de comunicaciones (ver facsímil). Así como a una carta reciente en la cual una fotógrafa se queja con la Universidad porque no la han vuelto a contratar a pesar de que ella cumplía “con su cuota de votos” (ver facsímil).

Así entonces, Aura Marleny Arcila logró ser elegida como concejal durante cuatro períodos consecutivos, de 2004 a 2016. En 2007 eligieron a Iván Darío Agudelo como diputado con 16.000 votos, luego a la Cámara con 22.000 votos, repitió en 2014 con 41.000 votos, y se hizo senador en 2018 con 68.000 votos.

Para entonces todo iba viento en popa en materia electoral para el “grupo de la Medellín”, de 18 candidatos que avalaron a alcaldías de Antioquia ganaron 7 (ver foto).

Sin embargo, desde 2016 ya habían comenzado las polémicas alrededor de la Universidad por sus nexos políticos. En ese entonces se armó un escándalo por los exámenes que hacía para elegir gerentes de los hospitales en todo el territorio nacional (solo cuatro universidades de todo el país tenían ese privilegio). Según una denuncia instaurada en la Procuraduría, para ganar el concurso tocaba pagarle a la Universidad de Medellín: “Para hospital de primer nivel la tarifa es de $70 millones para asegurar el cargo, si es de segundo $150 millones, y de tercer nivel $300 millones”.

Un caso muy cuestionado fue el de Jesús Eugenio Bustamante, que como gerente había dejado en problemas al Hospital de Turbo, y que sacó 99,8% en el examen que le hizo la Universidad de Medellín y con eso se ganó el puesto en el Hospital General de Medellín. En su momento, Bernardo Alejandro Guerra denunció que le habían dado las respuestas del examen.

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Como secuela de esa época, la Universidad de Medellín tiene hoy 170 demandas y tutelas por supuestas irregularidades en el proceso de selección, de parte de quienes no fueron elegidos. Al fin y al cabo participó en 51 concursos de méritos para elegir gerentes de hospitales.

El rector Néstor Hincapié, que fungía como el jefe del “partido de la Universidad de Medellín”, no mostraba ningún pudor por revolver en una misma canasta academia, votos y contratos. Antes de renunciar, no solo se tomaba fotos con sus candidatos a distintas alcaldías, sino que para las últimas elecciones decía que aspiraban a “conservar y aumentar la votación de Aura Marleny del 2019, que fue de 12.000 sufragios”.

La crisis

Sin embargo no fue así. La candidata que reemplazó a Aura Marleny (que perdió su curul por inhabilidad), Liliana Parra –que además era la contratista de catering de la Casa del Egresado de la Universidad de Medellín– se quemó el pasado 29 de octubre con 5.526 votos. La misma suerte había corrido Iván Darío Agudelo, quien se quemó en las elecciones al Senado de 2022 con casi 59.000 votos.

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Esa mezcla de academia y politiquería hizo estallar el proyecto en mil pedazos. Resulta que hacia 2018 partieron cobijas el senador Iván Agudelo y el rector Néstor Hincapié. No es clara la razón pero al parecer tiene que ver con asuntos de plata en la compra de una nueva sede de la Universidad de Medellín, en Bogotá.

Por la pelea, Agudelo no apoyó más a Aura Marleny para el Concejo. Y en vista de que llegaban las elecciones de 2019, Hincapié y Arcila se volcaron a buscar el apoyo de Julián Bedoya, que había sacado casi 75.000 votos al Senado en 2018. Precisamente por esa época, 2019, se prendió la mecha: le dieron el título de abogado al senador Julián Bedoya, que produjo después tremendo escándalo, lo denunciaron como fraude y quedó un pesado manto de duda sobre la transparencia de la Universidad. El caso aún hoy está debatiéndose en los juzgados.

En ese momento, cabe recordar, tanto el grupo de la Medellín, como Iván Agudelo y Julián Bedoya, apoyaron a Daniel Quintero a la Alcaldía. De hecho, Agudelo y Quintero son compadres. Y el alcalde en su momento, no solo le dio a su sector varios puestos dentro de su administración sino que dos de los tres profesores involucrados en el título falso del senador Bedoya terminaron con contratos en la alcaldía.

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Por el escándalo del título de Bedoya, el Ministerio de Educación le aplicó operación tortuga a la ratificación de la acreditación de alta calidad para la Universidad de Medellín. Se produjo entonces una reacción de estudiantes y egresados que, para finales de 2019, hizo insostenible al rector Néstor Hincapié.

Se retiró en febrero de 2020, la universidad tuvo un rector interino por unos meses, y para 2021 llegó a ocupar el cargo Federico Restrepo, luego de un concurso de méritos con la firma cazatalentos Top Managment. Desde entonces la nueva administración se ha dedicado a reparar entuertos.

Entre los egresados conocedores de los intríngulis de la universidad se comenta que el día de su posesión, la entonces concejal y presidenta de la Universidad, Aura Marleny Arcila, al saber que el rector Restrepo iba a cambiar a la vicerrectora financiera le dijo: “Le recomiendo que no haga ese cambio. Quiero que sepa que nosotros seguimos en el poder. El poder lo tenemos nosotros”. Y que él le respondió: “Yo llego acá con la independencia que me da haber sido elegido por un proceso de cazatalentos”. E hizo el cambio.

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Y es que el presionar para recoger votos o supuestamente amañar procesos de elección de gerentes de hospitales, no parecen ser los únicos pecados en los que se vio salpicada la Universidad de Medellín durante la rectoría de Néstor Hincapié y la presidencia de su muy cercana amiga la exconcejal Aura Marleny Arcila.

Una auditoría financiera, contratada luego de la salida de Hincapié de la rectoría, concluyó que la universidad era manejada como una tienda de barrio. Muchos de los pagos se hacían en efectivo, de hecho en época de matrículas se veían largas filas de estudiantes cargando con ellos el pago en billetes.

Y con el paso del tiempo, según explican fuentes del Grupo de los 100 a este medio, han comenzado a aparecer todo tipo de irregularidades. “Un contratista de una de las cafeterías se acercó al área administrativa para decirles que qué pena pero que por pandemia se había atrasado en el pago de los $15 millones de pesos semestrales que le pagaba al exrector”, dice la fuente.

“Por el desorden en que estaban todas las cuentas, hace unos meses identificaron que hasta hace poco en una finca de la Universidad en Llanogrande se mantenían 40 vacas del ex rector Hincapié y de cuenta de la Universidad les pagaban el cuido y cualquier gasto adicional”. Asimismo, explicó la fuente, que a la Casa del Egresado, en la que el grupo político hacía permanentemente reuniones, la Universidad “le regalaba todos los insumos y le mercaba casi a diario”.

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Al preguntarle a la Universidad si estos hechos son ciertos, un vocero de la misma señaló que han conocido algunos indicios pero que son motivo de investigación.

¿Para dónde se va la plata?

La Universidad de Medellín tiene un patrimonio cercano a 1 billón de pesos y más de 700.000 millones en un fondo de capital. Pero la pregunta que los egresados se hacen es si todo el dinero que se mueve alrededor de la universidad terminaba, en la época del rector Hincapié, invertido en la educación de los estudiantes.

Un acucioso grupo de egresados se puso en la tarea de rastrear los bienes tanto del exrector Néstor Hincapié como de su familia cercana y algunos de sus más cercanos colaboradores. Y encontraron un total de 67 bienes a nombre de ellos, con excepción de uno, todos ellos fueron obtenidos entre 2000 y 2020.

El listado tiene cada uno de los números de identificación de los bienes y los certificados de notariado y registro. EL COLOMBIANO buscó uno por uno sus certificados de tradición y libertad y pudo corroborar la información.

Al exrector, por ejemplo, le aparecen 15 bienes en Medellín, Marinilla y Girardota, más dos vehículos, un mini cooper y una Toyota Prado. Solo uno de sus bienes aparece la compra registrada antecitos del año 2000.

A cada una de sus dos hijas, les aparecen de a 10 bienes, en Medellín, Cartagena y uno en Santa Fe de Antioquia. A César Duque Botero, quien como coordinador de servicios generales ganaba aproximadamente 6 millones de pesos al mes, le aparecen ocho bienes en Medellín y Santa Fe de Antioquia.

Sin duda cada uno de ellos tendrá explicaciones para todas esas adquisiciones. Sin embargo, deja un mal sabor el hecho de que justo hayan tenido tanta prosperidad en los años en los cuales Néstor Hincapié estuvo de rector.

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Como nota al margen cabe decir que una hermana de Aura Marleny (María Cecilia Arcila) y una hermana de Néstor (Gloria Esther Hincapié Vargas) eran no solo coordinadoras de facultad, Comunicaciones una e Ingenierías la otra, sino que como asesoras de prácticas se hacían una ñapa de sueldo semestral porque terminan cogiendo hasta 10 asesorías de tesis, que son más de las 6 permitidas.

Egresados y miembros de la Asamblea consultados para este informe consideran que el título presuntamente fraudulento del senador Julián Bedoya no sería el único que se dio en la universidad en ese entonces.

EL COLOMBIANO se puso en contacto con el exrector Néstor Hincapié y él dijo que estaba de viaje fuera del país y que a su regreso el miércoles podría responder cualquier pregunta.

Asimismo, al consultar a la presidenta de la Consiliatura, Aura Marleny Arcila, ella respondió que no “ha participado en la parte administrativa de la Universidad” (ver nota anexa), que su hermana María Cecilia “es una simple asesora de prácticas”, que lo de los bienes “es una falacia. Quién afirma eso es un mentiroso”. Y finalmente dijo, “señor periodista, no crea todo lo que le dicen estamos ad portas de una Asamblea General y las calumnias y las mentiras pululan”.

La Asamblea del 23

En efecto, este jueves 23 tendrá lugar la asamblea del Grupo de los 100 de la Universidad de Medellín. Según algunos asambleístas, el grupo de Hincapié y Arcila puede tener hoy 45 de los 100 y si de los 9 que se tienen que elegir, logra al menos 6, quedaría con mayoría y la Universidad de Medellín volvería a manos del grupo que la monopolizó en los últimos 20 años. (O 27, porque Néstor Hincapié fue presidente de la Universidad desde 1993 hasta el 2000).

La universidad, en estos dos últimos años, ha recuperado algo de su reputación según mediciones hechas por la firma Invamer. El jueves se sabrá qué camino toma este centro educativo que nació en los años 50 del siglo pasado como un ejercicio de rebeldía, de profesores y estudiantes liberales de la Universidad de Antioquia, contra el gobierno de Laureano Gómez que había vuelto muy goda a ese alma mater.

Por lo pronto, si logran regresar no podría ser en cabeza del exrector Néstor Hincapié porque está cumpliendo una sanción del Ministerio de Educación que lo inhabilita por 5 años (hasta el 2027) “para ejercer cargos o contratar con instituciones de educación superior”.

Las respuestas de Aura Marleny Arcila

Hay quienes señalan que los votos para elegirla de concejal venían del “trabajo político en la Universidad de Medellín”...

“Nuestro trabajo viene desde la época del doctor Federico Estrada Vélez y el doctor Héctor Arango Angel quienes siempre apoyaron nuestras campañas”.

Cuando era rector Néstor Hincapié, les pedían a los profesores y a los empleados o contratistas llenar planillas con nombres de familiares y amigos y sus puestos de votación. ¿Utilizó ese mecanismo?

“Es un estribillo utilizado para demeritar nuestro trabajo”.

¿Cómo ve el hecho de que la Universidad se haya utilizado para reuniones del directorio político del que usted hace parte y para recoger esas planillas?

“En la parte administrativa de la universidad jamás intervine. Se hicieron reuniones políticas en la Casa del Egresado como lo hizo el Partido Conservador, el Partido Liberal, etc, porque la casa del egresado es un Club en el cual se permiten contrataciones para reuniones de todo tipo”.

En la Universidad no solo era rector su pareja Néstor Hincapié, si no que usted, era consiliaria, y su hermana María Cecilia trabajaba en la oficina de prácticas. ¿No es esto nepotismo?

“Fui elegida Consiliaria en una Asamblea General de Egresados prevista por los Estatutos y Presidenta de la Consiliatura por votación unánime de sus miembros. Néstor Hincapié es sólo uno de los egresados. Y mi hermana María Cecilia una simple asesora de prácticas”.

Néstor Hincapié y el círculo familiar de él (sus hijas) y suyo (su hermana Maria Cecilia) han adquirido cerca de 43 bienes durante los años que tuvieron el control de la Universidad de Medellín. ¿Cómo se puede explicar esa bonanza familiar?

“La adquisición de 43 bienes es una falacia.Quién afirma eso es un mentiroso. Me gustaría saber quién es para entablar las acciones judiciales pertinentes. Señor periodista no crea todo lo que le dicen, estamos ad portas de una Asamblea General y las calumnias y las mentiras pululan”.

Un grupo acucioso de egresados rastreó los bienes que adquirió Néstor Hincapié durante los 20 años de su rectoría y los de algunos de sus allegados. Entre él y sus dos hijas se cuentan 35 bienes, más dos carros (Mini Cooper y Toyota Prado). En el caso de Hincapié, varios sin lotes. Tendrán manera de explicar su procedencia, sin embargo no deja de ser extraño tanta bonanza durante la rectoría.

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