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El reto de la movilidad eléctrica: ¿qué hacer con baterías usadas?

BatX, una startup paisa, encontró la fórmula para evitar que las baterías de los vehículos se conviertan en basura

  • La sede de BatX queda en Medellín y hace parte de un ecosistema de movilidad sostenible como aliados del Grupo EPM, que ha invertido en ellos. FOTO cortesía
    La sede de BatX queda en Medellín y hace parte de un ecosistema de movilidad sostenible como aliados del Grupo EPM, que ha invertido en ellos. FOTO cortesía
11 de enero de 2026
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En medio del auge de vehículos eléctricos que vive Medellín, donde las ventas de estos carros crecieron un 169% en el último año, es inevitable preguntarse: ¿qué pasa con las baterías gigantescas de estos vehículos cuando dejan de funcionar o cuando ya no tienen el rendimiento que necesitan para darle autonomía a un carro durante cientos de kilómetros?

La respuesta la mayoría de las veces, especialmente en Colombia, es el desecho, pero BatX utiliza lo que para la industria automotriz es un residuo, como el insumo de una nueva fuente de energía limpia.


Fundada en septiembre de 2020 por Pablo Castellanos y Alejandro Camargo, dos amigos que empezaron a trabajar en la idea cuando aún eran estudiantes universitarios de Eafit, esta empresa ha logrado algo que parecía impensable hace unos años: diagnosticar, reparar y reconfigurar baterías de vehículos eléctricos para que iluminen casas o respalden industrias mediante energía solar.

Una batería de un carro o un bus eléctrico, diseñada para mover toneladas y subir las lomas de Medellín, suele ser reemplazada cuando su rendimiento baja, aunque todavía conserve gran parte de su capacidad de carga y puede seguir funcionando en otras cosas, como un panel solar o una bicicleta eléctrica.

Actualmente, el país recicla menos del 1% de las baterías usadas y depende casi totalmente de la importación de estos insumos. Expertos advierten que la cantidad de vehículos eléctricos rodando hoy ya supera la capacidad instalada del sistema nacional de gestión de residuos.

Lea también: “El precio es determinante para el consumidor”: así BYD enfrentará la competencia de Tesla y otras marcas de carros eléctricos en Colombia

“Estamos usando estas baterías, que es una tecnología crítica para la transición energética, que es costosa, que requiere una red logística muy importante, como si fuera un plástico de un solo uso”, explica Pablo Castellanos, cofundador de BatX.

Para Castellanos, el modelo actual es insostenible: “Casi nadie reemplaza una batería. Si se daña y tiene garantía, pueden hacer algo, y si no, basura”. Fue ahí donde BatX vio la oportunidad. Desarrollaron y patentaron una metodología propia de diagnóstico —una especie de “rayos X” para baterías— que les permite saber con exactitud el estado de salud de cada celda.

Pero el proceso no consiste en reciclar destruyendo el material, sino en hacer un producto nuevo y de buena calidad con materiales reutilizados de otros usos; es remanufactura tecnológica. “No es desconectarla del carro y conectarla en la casa, porque mucha gente dice: ‘No, si es que eso es un segundazo’... Para nada. Es un producto de alta calidad y de alta ingeniería nuevo, simplemente hecho de materiales reciclados”, aclara Castellanos.

Una vez la batería es diagnosticada y reconfigurada, encuentra su segundo hogar en los sistemas de energía fotovoltaica. Un panel solar solo genera energía cuando hay sol, pero los hogares y las empresas necesitan electricidad también de noche, de ahí que sea importante una batería que almacene la energía.


“Un panel de noche no te va a dar electricidad. Una batería te va a dar electricidad en cada momento que necesites”, señala el cofundador, agregando que sus sistemas funcionan como una reserva de energía lista para usar, similar a un tanque de gasolina, pero limpia.

Lo sorprendente es la longevidad que logran rescatar. Según explica Castellanos, una batería puede durar más de 8 años en un auto y, gracias a su proceso, servir más de 10 años en “estacionaria” (uso en paneles solares o respaldo), duplicando así la vida útil del litio y evitando la minería necesaria para fabricar una nueva.

El crecimiento de empresas como BatX va de la mano con la realidad del país. Colombia se ha consolidado como líder regional en movilidad eléctrica, y Medellín aporta más del 20% de este comercio nacional. Con flotas de transporte público eléctrico y un mercado particular en ascenso, la cantidad de baterías que saldrán de circulación en los próximos años será masiva.

“La cantidad de vehículos eléctricos que hay hoy en el país es muy superior a la capacidad del sistema de gestión de residuos en Colombia”, advierte Castellanos, señalando el riesgo ambiental si no se gestionan estos componentes que pueden causar incendios o contaminar acuíferos.

La empresa, que opera desde una bodega en Guayabal, en la que compartiendo ecosistema con otras startups sostenibles, recibió recientemente una inversión del fondo de capital privado del Grupo EPM, aunque siguen siendo autónomos e independiente.

“No somos una marca de EPM ni nos gobierna EPM. Somos una empresa independiente, pero recibimos capital, porque EPM sabe que parte de los grandes retos del futuro es cómo asegurar que el país tenga almacenamiento de energía”, afirma Castellanos.

Actualmente, la empresa trabaja con grandes jugadores como Auteco, Celsia y Erco, y cuenta con un equipo de 12 personas, en su mayoría ingenieros jóvenes de universidades locales.

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BatX representa un cambio de paradigma. Han logrado demostrar que la economía circular no es solo un concepto ambiental, sino un modelo de negocio rentable que reduce costos —sus baterías pueden ser hasta un 30% más económicas que las importadas nuevas— y disminuye la dependencia tecnológica de Asia.

Como concluye Castellanos, el objetivo es evitar el desperdicio: “No significa que la batería como tal esté mala, que esté echada a perder, que se deba tirar a la basura un potencial de almacenamiento de energía gigante, sino que más bien se puede reacondicionar y llevarlo a otros usos”.

En un país que sigue discutiendo cómo hacer una transición energética justa, soluciones como la de BatX demuestran que el futuro de la energía no solo está en generarla, sino en saber guardarla y no desperdiciarla.

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