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El Hueco se reinventa y ahora conquista mercados de otras ciudades desde bodegas escondidas y redes sociales

En el corazón del comercio en Medellín han encontrado la forma de atraer clientes de todo el país y hasta del extranjero.

  • Los bodegazos son como pequeños paraísos en los que se encuentran los productos más específicos a precios muy bajos. Ha facilitado el auge de nuevos emprendedores. FOTOS: CARLOS VELÁSQUEZ
    Los bodegazos son como pequeños paraísos en los que se encuentran los productos más específicos a precios muy bajos. Ha facilitado el auge de nuevos emprendedores. FOTOS: CARLOS VELÁSQUEZ
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01 de marzo de 2024
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Nada evoluciona tan rápido en Medellín como El Hueco. Esa capacidad de los comerciantes de predecir las tendencias, los vaivenes y caprichos del mercado, que ya quisieran los mejores analistas de las bolsas más encopetadas del mundo, ha convertido al corazón comercial de Medellín en un mutante escurridizo al que ni siquiera una pandemia puede detener ni estancar.

Antes de que marinillos y santuarianos crearan a partir de mediados de los 90 la enmarañada red de laberintos para conectar sus negocios y armar, local a local, centros comerciales con tantas entradas y salidas como una rosa de los vientos, en el germen de lo que sería El Hueco, los comerciantes se las ingeniaron para solucionar las necesidades de los habitantes de Medellín –y crear nuevas– desde diminutas piezas de hoteles viejos como el Monserrate y la Montaña donde embutían cientos de cajas de mercancías traídas desde San Andrés, sin más estrategia de mercadeo que el voz a voz que corría por los barrios con el anuncio de que ahí era posible encontrar todo lo que una familia paisa pudiera imaginar en ese entonces y a un precio alcanzable.

Luego llegaron los sanandresitos y posteriormente se erigieron los centros comerciales pioneros en Maturín, Pichincha, Carabobo, Cúcuta y Ayacucho. Con los contenedores descargando insumos y mercancías a toneladas y las fábricas propias trabajando a todo vapor, los comerciantes entendieron que para destacar entre la feroz competencia había que hacerse notar. Empezaron a florecer las boutiques. Salir del pequeño local en busca del almacén esquinero, en los puntos más concurridos, se convirtió en señal de prosperidad. Pero, nuevamente, hubo que dar un timonazo.

El Hueco se reinventa y ahora conquista mercados de otras ciudades desde bodegas escondidas y redes sociales

La pandemia obligó a cientos de comerciantes a atrincherarse nuevamente en pequeños locales, en los pisos superiores de los edificios y centros comerciales, en rincones, en bodegas desprovistas de todo lujo o notoriedad. Sin embargo, el reacomodo llegó con estrategia. Cuenta Daniel Manzano, director ejecutivo de Asoguayaquil, que a pesar de que muchos no tenían experiencia previa en estrategias de mercadeo digital, la intuición los fue llevando entre ensayo y error a moverse en las redes sociales hasta lograr consolidar en los últimos cuatro años un completa estrategia de promoción que llevó a El Hueco a trascender las fronteras de Medellín. “Los empresarios fueron muy ágiles en entender cuáles eran las transformaciones necesarias para sobrevivir y crecer. Entonces adoptaron un modelo que les permitía mantenerse fuerte operando desde bodegas como punto de atención y moviéndose en redes sociales descubriendo un potencial de ventas casi impensado”, explica Manzano.

Pero si la adversidad de lo pandemia fue una primera causa para trasladar su operación de locales comerciales céntricos a bodegas y puntos de fábrica, hoy la razón que mantiene esa tendencia es mucho más positiva. Señala Manzano que actualmente la ocupación de locales comerciales en Guayaquil es alta, un síntoma de la buena salud que goza el comercio del sector. “Está complicadísimo encontrar locales en puntos céntricos. Prácticamente la disponibilidad de locales en zonas cotizadas es nula”, apunta el líder gremial.

El Hueco se reinventa y ahora conquista mercados de otras ciudades desde bodegas escondidas y redes sociales

Detrás de la nueva era de El Hueco en la que se lanzó a la conquista de mercados y públicos fuera de Medellín están personas como Valentina Bernal, una joven que se convirtió en una especie de embajadora de este corazón comercial con una estrategia en redes sociales que ha convertido hasta pequeños locales recónditos en negocios de culto para miles de personas.

El Hueco se reinventa y ahora conquista mercados de otras ciudades desde bodegas escondidas y redes sociales

La idea de Guayaquiliando, una cuenta de Instagram y TikTok, le surgió después de pandemia cuando los costos y otros atranques pusieron en aprietos el Guayaquil Times, el medio que por años ha liderado su papá y que fue siempre una de las plataformas de visibilización por excelencia de los comerciantes. “Como se encarecieron los costos para sacar el periódico y demás, le propuse que mantuviéramos el enfoque pero cambiáramos de estrategia y así nació Guayaquiliando y se volvió una cosa tremenda”, relata Valentina, quien cuenta que solo tuvo que buscar a los comerciantes los primeros cinco meses del proyecto y después se volvió una bola de nieve incontenible. Hoy tiene más de 162.000 seguidores en TikTok y 202.000 en Instagram.

Cada día, cuenta, le llegan al equipo que conformó en promedio unas siete solicitudes nuevas de comerciantes que quieren hacer parte de su estrategia. “Cuando les mostramos a muchos de ellos el alcance, el impacto que tiene su negocio y los productos, casi ni se la creen. Están llegando pedidos de todos los pueblos de Antioquia, de la mayoría de las ciudades del país y también nos cuentan ellos mismos que ahora es más frecuente que lleguen clientes hasta extranjeros que vienen periódicamente a llevarse cajas de mercancía y son felices por los precios, la variedad y los productos que se encuentran aquí”, señala.

Esta especie de nuevo modelo de negocio en El Hueco se nutre de una premisa y es abrir la puerta a la mayor cantidad de emprendedores, en todos los lugares posibles. María Ángela Cano, una comerciante oriunda de Támesis, ha encontrado en este modelo de mayoreo la posibilidad para que pelechen varios negocios de ropa y accesorios que tiene en algunos municipios del Suroeste. “Hace 20 años, cuando empecé una primera etapa de comerciante, era complejo descubrir los buenos puntos en El Hueco donde uno encontrara los precios y la variedad que le permitieran tener buen margen, había mucho recelo. La competencia que encontraba un buen punto de fábrica se lo guardaba como un tesoro. Ahora hay más apertura. Muchas personas están logrando emprender con esto. Yo me surto en bodegas donde llega gente de Popayán, de Cali, de la Costa. Con las sobrinas con las que trabajo empecé a meterme en esto de las redes y así hemos podido organizar gracias a estas recomendaciones que surgen en Instagram y TikTok una buena agenda de proveedores, y al mismo tiempo también promocionarnos bien”, narra.

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Con ese mismo espíritu circular, además de promocionar el bodegazooo, la bodegota, el puntazo de fábrica, el local oculto, Valentina encontró una nueva posibilidad de mercado comprándole a los propios clientes que promociona los saldos y remates que luego ofrece en su bodegazo, en todo Ayacucho con Cúcuta, también con precios favorables tanto para ventas al menudeo como para nuevos emprendedores.

Y así sigue mutando El Hueco y adaptándose. Ya sea con el voz a voz, atrayendo a ríos de gente con su mercancía sugestiva y letreros estridentes o acumulando pedidos de clientes a cientos de kilómetros de distancia convencidos a punta de TikTok. El imperio comercial de Medellín nunca se queda quieto.

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