El ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán desencadenó un cierre masivo del espacio aéreo en Oriente Medio, interrumpiendo uno de los corredores aéreos más estratégicos del mundo.
La ofensiva obligó a múltiples países a cerrar sus cielos desde el sábado y todavía persisten las cancelaciones masivas.
Basta revisar la plataforma Flightradar24, que mide los vuelos en tiempo real, para ver la gran cantidad de cancelaciones. Según información de El País de España, 3.400 vuelos han sido cancelados en los siete principales aeropuertos de la región. Además, más de 19.000 vuelos registraron retrasos en medio de la escalada bélica.
Dubái, Doha y Tel Aviv: los aeropuertos más afectados
El Gobierno emiratí confirmó un “cierre temporal y parcial” de su espacio aéreo, lo que dejó sin actividad de vuelos al país. Esto derivó inmediatamente en el cierre de aeropuertos clave en Dubái, Abu Dabi y Doha, y en la cancelación de más de 1.800 vuelos por parte de las principales aerolíneas de la región.
Los aeropuertos de Dubái —el internacional y Dubái World Central Al Maktoum— permanecen cerrados hasta nuevo aviso. El impacto en los Emiratos Árabes Unidos ha sido particularmente significativo, ya que estos centros funcionan como nodos globales de conexión.
De hecho, ayer las autoridades de Abu Dhabi Airports informaron que un “incidente” ocurrido en el Aeropuerto Internacional Zayed provocó la muerte de un ciudadano asiático y dejó otras siete personas heridas. Este domingo se ve con una larga lista de reprogramaciones y cancelaciones.
Hace apenas tres horas, el Aeropuerto Internacional de Hamad en Doha confirmó en X: “Las operaciones de vuelo del Aeropuerto Internacional de Hamad permanecen suspendidas y se reanudarán una vez que la Autoridad de Aviación Civil de Qatar anuncie la reapertura segura del espacio aéreo catarí”.
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Las tres grandes aerolíneas que operan en estos centros —Emirates, Qatar Airways y Etihad Airways— suelen movilizar alrededor de 90.000 pasajeros diarios en tránsito, según la firma de análisis Cirium. A esa cifra se suman miles de viajeros con destino final en ciudades de Oriente Medio.
En Doha se han cancelado al menos 264 vuelos; en Abu Dabi, 145; y en Tel Aviv, 103, según datos confirmados por The Associated Press.
Otro de los aeropuertos golpeados fue el Internacional de Kuwait. Aunque Irán no se atribuyó públicamente la responsabilidad, los países del Golfo calificaron los hechos como represalias que se extendieron más allá de las bases estadounidenses que Teherán había señalado previamente como objetivos.
El Gobierno emiratí condenó lo que describió como “un ataque flagrante con misiles balísticos iraníes”.
Aerolíneas europeas y estadounidenses cancelan rutas clave
La alerta por seguridad llevó a aerolíneas de todo el mundo a cancelar vuelos hacia Oriente Medio.
El espacio aéreo iraní también está cerrado, al igual que los de Catar, Irak, Kuwait y Baréin. El de los Emiratos Árabes Unidos fue clausurado “parcial y temporalmente”, al igual que el de Siria.
Entre las compañías afectadas se encuentran Lufthansa, Air France y Turkish Airlines, que cancelaron operaciones en este corredor aéreo estratégico
“Debido a la situación de seguridad”, Air France anuló inicialmente sus vuelos a Tel Aviv y Beirut, y posteriormente amplió las cancelaciones a Dubái y Riad el mismo sábado, así como a Tel Aviv el domingo. La compañía indicó que sigue la situación “en tiempo real”.
El grupo Lufthansa, el mayor de Europa, suspendió sus vuelos hacia y desde Tel Aviv, Beirut, Amán, Erbil y Teherán hasta el 7 de marzo. También canceló temporalmente las conexiones con Dubái y Abu Dabi hasta el domingo.
En Estados Unidos, United Airlines ordenó que los vuelos que se dirigían a Tel Aviv y Dubái regresaran o fueran desviados a otros destinos. Sus operaciones hacia Tel Aviv estarán canceladas hasta el 2 de marzo.
El vacío en los mapas de tráfico aéreo sobre Irán, Irak y Kuwait evidencia la dimensión del impacto. Este corredor funciona como puente natural entre Europa, Asia y África, y su paralización afecta tanto a viajeros como a cadenas logísticas y rutas de carga aérea.
Con decenas de miles de pasajeros varados y miles de vuelos suspendidos o retrasados, la crisis aérea se suma a las consecuencias económicas del conflicto. Mientras los gobiernos evalúan la evolución del enfrentamiento, las aerolíneas mantienen la suspensión de operaciones y monitorean la situación en tiempo real.
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