Ante las críticas internacionales y las reiteradas denuncias sobre los crímenes cometidos en Alepo, las potencias occidentales intentan mostrar que no se quedan con los brazos cruzados, a pesar que desde que inició el cruento conflicto sirio en 2011, son reiterados los fracasos de la diplomacia.
El secretario de Estado de EE. UU, John Kerry, logró ayer, tras varios días de insistencia, reunirse en Hamburgo con su similar ruso, Sergei Lavrov, para abordar nuevamente posibilidades de una salida negociada para Siria, entre la oposición moderada y el régimen de Bashar al Asad. A dicha reunión acudió también el ministro de Exteriores de Alemania, Frank-Walter Steinmeier.
En ese cometido también influenció en los últimos días el llamado de los dirigentes opositores sirios a facilitar una tregua de por lo menos cinco días en la devastada Alepo, núcleo de las hostilidades.
Pero como era de esperar, poner nuevamente de acuerdo a las potencias que se juegan un pulso geopolítico en Siria no bastará solo con una reunión, y a eso se suma la desconfianza y el escepticismo expresado por ambos bandos desde el martes.
“Asad nunca paró de combatir ni ha mostrado voluntad de verdaderamente querer implicarse en ese tipo de discusión, que podría llevar al fin de la guerra”, dijo Kerry ese día en Bruselas.
“Los estadounidenses revocaron sus anteriores propuestas de acuerdos, que habían sido respaldadas por Rusia y presentaron ahora la posibilidad de un nuevo documento, lo que nos parece un intento de ganar tiempo para que los guerrilleros tengan un respiro”, aseguró, por su parte, Lavrov desde Moscú.
La guerra gana
Esa es la situación desde las altas esferas de la diplomacia, pero los académicos no piensan distinto. A pesar de que Kerry y otros dignatarios occidentales esperan sentar a Rusia e Irán de nuevo en la mesa de negociaciones, el pronóstico es que el sufrimiento de millones de sirios no va a terminar y se hablará próximamente de otro fracaso en los intentos de diálogo. ¿Por qué?
“No hay puntos de acuerdo entre los bandos Irán - Rusia y Estados Unidos - UE, principalmente en cuanto al papel que tendría Asad en un futuro. Ese es el escollo fundamental contra una salida negociada de largo aliento en Siria. Por este motivo, probablemente el nuevo intento diplomático no tenga muchas opciones de prosperar”, explicó Mauricio Jaramillo Jassir, docente de la Facultad de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario.
Marcos Peckel, profesor de la Universidad Externado y experto en Medio Oriente, coincidió, mientras que señaló a Asad como el principal causante de ese bloqueo: “una salida negociada es imposible en este momento en Siria. El régimen se muestra dispuesto a dialogar, pero nunca cede. Todos los intentos diplomáticos que se han hecho no dan fruto porque Asad no negocia. Solo le interesa el apoyo de Putin, y mientras que él vea que está ganando la guerra, tampoco lo presiona para que dialogue”.
En este orden de ideas, es muy difícil que la diplomacia venza la ambición y la intransigencia del principal actor en el conflicto.
Fuerza militar
Mientras tanto, la oposición siria pidió ayer cinco días de tregua humanitaria en Alepo para, según argumentaron sus líderes, mermar en algo el sufrimiento de los civiles.
“Apoyaremos cualquier iniciativa regional o internacional para aliviar el sufrimiento de nuestro pueblo”, afirmó en comunicado el Consejo de la Comandancia de Alepo, consciente de las negociaciones que se daban en Hamburgo.
Para Jaramillo, “ese es otro signo de que los opositores están perdiendo la guerra. Y Rusia por eso le intenta dar prioridad a lo militar, y a impedir que el diálogo trunque los progresos que han tenido en los últimos meses”.
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niños, entre 1.000 civiles muertos en los últimos dos meses de combate en Alepo.