Los rebeldes sirios lograron ayer sábado romper el asedio sobre la ciudad impuesto por las fuerzas gubernamentales en el este de Alepo, en medio de una ofensiva contra un importante complejo militar de la ciudad, dijeron insurgentes y un grupo que sigue el conflicto.
No obstante, medios de comunicación progubernamentales negaron que se haya puesto fin al bloqueo.
Además, los fuertes enfrentamientos y ataques aéreos reportados desde el lugar parecían indicar que cualquier ruta que se haya abierto no será lo suficientemente segura para que los civiles la atraviesen.
Los rebeldes han tratado de atravesar una estrecha franja de territorio controlado por las fuerzas del Gobierno con la esperanza de reconectar un asediado sector del este de Alepo con una parte del territorio insurgente en el oeste de Siria.
La ofensiva contra el complejo militar Ramousah, que incluye una serie de academias militares, comenzó el viernes. Tomar el control del complejo y conectar el este de Alepo aislaría el oeste de la ciudad, controlado por el gobierno, al cortar la ruta sur que conduce a la capital Damasco.
También le daría a los rebeldes acceso al armamento almacenado en la base, que ha sido utilizada por el Ejército sirio en los cinco años de conflicto en el país como un centro para bombardear blancos de la oposición.
El grupo rebelde Jabhat Fatah al-Sham, que era conocido antes como Frente Al Nusra, asociado a Al-Qaeda, dijo por internet que “los combatientes de fuera de la ciudad se reunieron con sus hermanos que combaten desde el interior de la ciudad y se está trabajando para establecer un control sobre las posiciones restantes para levantar el sitio”.
En tanto, un comandante de un grupo rebelde más moderado también dijo que el asedio fue levantado.
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