Comenzaba la última semana de marzo de 1953. La guerra de Corea ya cruzaba por su tercer y último año, los hombres que hacían parte del Batallón Colombia, presente en ese lejano conflicto bélico, ya gozaban de fama de soldados valientes y llenos de coraje y determinación. Los precedían éxitos en varias misiones famosas de esa guerra como las Operaciones Nomad y Climber, vitales para hacer retroceder las tropas chinas, que junto a Corea del Norte y la Unión Soviética, hacían parte del enemigo.
Para el 23 de marzo, a varias compañías colombianas se les dio la orden de defender la línea en un sector conocido como Monte Calvo. “Llegamos con el pecho inflado, muy confiados de nuestras capacidades, teníamos a los mejores hombres”, recuerda el sargento...