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Mundo | PUBLICADO EL 21 septiembre 2021

El triunfo agridulce de Justin Trudeau en Canadá: la estrella ya no brilla tanto

  • “Nuestro Gobierno está listo”, dijo Trudeau quien añadió que “estoy preparado para continuar con el trabajo”. Foto: EFE
    “Nuestro Gobierno está listo”, dijo Trudeau quien añadió que “estoy preparado para continuar con el trabajo”. Foto: EFE
  • “Nuestro Gobierno está listo”, dijo Trudeau quien añadió que “estoy preparado para continuar con el trabajo”. Foto: EFE
    “Nuestro Gobierno está listo”, dijo Trudeau quien añadió que “estoy preparado para continuar con el trabajo”. Foto: EFE
EFE y AFP

El líder del Partido Liberal de Canadá (PL), Justin Trudeau, declaró en la madrugada del martes tras ganar las elecciones generales del país que los electores canadienses han elegido “un plan progresista” y que está listo para formar Gobierno.

Cuando Trudeau se dirigió al público congregado en un hotel de Montreal a las 1.30 hora local (5.30 GMT), las cifras de Elecciones Canadá, con el 91 % de los votos escrutados, colocaban al Partido Liberal de Trudeau con 158 diputados y un 31,8 % de los votos emitidos.

En segundo lugar se situaba el Partido Conservador (PC), con el 34,1 % de los votos y 121 diputados, seguido por el soberanista Bloque Quebequés (BQ) con el 8,1 % de las papeletas y 31 escaños, y el socialdemócrata Nuevo Partido Democrático (NPD), con el 17,6 % de los votos y 26 escaños.

Además, el Partido Verde (PV), con un 2,4 % de los votos, contará con dos diputados.

Los resultados son una repetición de los obtenidos en las elecciones de 2019, cuando los liberales ganaron con 157 diputados y los conservadores se convirtieron en el principal partido de la oposición con 121 escaños.

Trudeau declaró ante sus seguidores en Montreal que los votantes habían otorgado a los liberales “un claro mandato” aunque no reconoció que no le otorgaron la mayoría absoluta que solicitó durante la campaña electoral.

Lejos de la mayoría absoluta de 170 diputados, el líder liberal tendrá que negociar con otros partidos, principalmente el NPD y el BQ, para sacar adelante sus iniciativas legislativas.

Trudeau resumió su agenda en la salida de la crisis causada por la pandemia, la lucha contra la crisis climática, la mejora de las condiciones para la clase media y la reconciliación con los grupos indígenas del país.

Nuestro Gobierno está listo”, dijo Trudeau quien añadió que “estoy preparado para continuar con el trabajo”.

Antes de la intervención de Trudeau, el líder del Partido Conservador, Erin O’Toole, reconoció su derrota pero subrayó que los canadienses han negado la mayoría absoluta al primer ministro en funciones.

O’Toole, que era la primera vez que lideraba a los conservadores en unas elecciones generales y que ha escorado al PC hacia el centro del escenario político, declaró que “los canadienses le han devuelto (a Trudeau) con otra minoría”.

El líder conservador también advirtió que Trudeau volverá a convocar elecciones anticipadas en los próximos meses para intentar conseguir la mayoría absoluta en la Cámara Baja del Parlamento canadiense.

En agosto, Trudeau decidió convocar elecciones anticipadas sólo dos años después de los anteriores comicios y cuando las encuestas indicaban que los liberales estaban hasta 10 puntos porcentuales por delante de los conservadores.

En ese momento, una mayoría de canadienses aprobaba la gestión que el Gobierno ha hecho de la pandemia y la crisis económica creada por la enfermedad. Tras las convocatoria de las elecciones, muchos votantes expresaron su descontento con los comicios y los liberales empezaron a perder apoyo.

Durante la campaña electoral, Trudeau ha defendido la necesidad de convocar elecciones para que los canadienses puedan decidir las medidas a adoptar para salir de la crisis de la covid-19.

Los partidos de la oposición le han acusado por su parte de convocar las elecciones en medio de una emergencia sanitaria para intentar conseguir una mayoría absoluta en el Parlamento.

Pero Trudeau ha tenido problemas para defender la decisión y justificar los más de 600 millones de dólares canadienses (468 millones de dólares estadounidenses) que costarán los comicios, la factura más elevada en la historia electoral del país.

Trudeau votó en la mañana del lunes acompañado de sus tres hijos y su esposa, Sophie Grégoire, en su circunscripción de la ciudad de Montreal. Prácticamente al mismo tiempo, O'Toole hizo lo mismo en un centro de votación en la localidad de Oshawa, a unos 60 kilómetros al este de Toronto.

Tras emitir su voto, Trudeau publicó un mensaje en su cuenta de Twitter animando a la participación con una fotografía en la que aparece depositando su papeleta rodeado por sus tres hijos: “Acabo de votar en la 44 elección. Usted también debería”.

O'Toole también recurrió a Twitter para animar a los canadienses a que acudan a las urnas. “Orgulloso de depositar nuestros votos hoy. Asegúrense de hacer lo mismo”, dijo el líder conservador cuyo mensaje estaba acompañado por una foto con su esposa, Rebecca, al pie de la urna.

El único incidente de importancia registrado en las primeras horas del día fue un enfrentamiento en un colegio electoral de la ciudad de Edmonton, en el oeste del país, cuando dos personas se negaron a cubrir su boca y nariz con mascarillas, tal y como es obligatorio.

Justin Trudeau, la estrella en horas bajas

Pese a lograr la victoria en las elecciones parlamentarias de Canadá, Trudeau fracasó en su intento de ganar con holgura un tercer mandato que le habría permitido gobernar con mayoría.

Ya en 2019 su reelección no resultó sencilla, pese a una entrada sensacional en la política cuatro años antes. Pero, esta vez, Trudeau pensaba que su gestión sobre la pandemia lo ayudaría.

Toda la campaña ha sido una carrera de obstáculos para el carismático primer ministro saliente, que prometió en 2015 un futuro brillante en Canadá, desencadenando una “Trudeaumanía”.

Parece que ya pasaron los días en que la revista estadounidense Rolling Stone se preguntó en la portada en julio de 2017: “¿Por qué no puede ser nuestro presidente?

A la vuelta del verano boreal, sonriente y con porte tranquilo, Trudeau explicó su decisión de anticipar los comicios. Creía que su país estaba en un “momento histórico” debido a la pandemia por el coronavirus y que era necesario “dar la palabra” a los canadienses.

Ya no es el Trudeau que se presentó en 2015”, señala Geneviève Tellier, profesora de Ciencias Políticas en Ottawa, quien asegura que la crisis sanitaria lo ha ayudado: “Le debe a la pandemia el seguir gozando de popularidad”.

Es más grave que un simple desgaste del poder, es una decepción total. Había prometido tanto...”, prosigue Tellier. Además, en temas como “el cambio climático o la reconciliación con los pueblos indígenas”, Trudeau “no fue el reformador que muchos esperaban”, explica Maxwell Cameron, experto de la Universidad de Columbia Británica.

Durante la campaña, no son las imágenes de las caminatas, que tanto le gustan, las que los votantes podían ver en la televisión, sino las de los manifestantes donde le han proferido insultos y amenazas e, incluso, le han arrojado piedras.

“Espectador más que actor”

En los debates, Trudeau tampoco brilló y recibió duras críticas de sus contrincantes que denunciaron implacablemente sus estratagemas políticas, especialmente su decisión de convocar las elecciones en plena pandemia mientras el parlamento funcionaba, pero también su inacción en materia medioambiental o política exterior.

Canadá era un país con una fuerte personalidad internacional, pero con Trudeau estamos más en el asiento de espectador que actor”, opina Jocelyn Coulon, investigador en Relaciones Internacionales y exconsejero del primer ministro.

A su llegada en 2015, sin embargo, el mundo entero observó con interés, incluso admiración, los primeros pasos en el poder de este líder que proclamó que Canadá estaría de vuelta en la escena internacional.

Nacido el 25 de diciembre de 1971, Trudeau, hijo mayor del carismático Pierre Elliott Trudeau, ex primer ministro fallecido en 2000, estudió Literatura Inglesa y Ciencias de la Educación, antes de encontrar su camino: boxeador aficionado, instructor de snowboard y profesor de inglés y francés.

Pero, al final, siguió los pasos de su padre al entrar en la política en 2007 y ser elegido diputado por Montreal en 2008. Cinco años después, se convirtió en el líder de un partido liberal en horas bajas.

Como jefe el Ejecutivo, legalizó el cannabis, instauró la eutanasia, impuso una tasa al carbón, permitió la acogida de decenas de miles de refugiados sirios y firmó una versión modernizada del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Alena).

Pero, su mandato estuvo salpicado por una serie de escándalos que perjudicó su imagen. A finales de 2007, este padre de tres hijos, casado con Sophie Gregoire, una expresentadora de televisión, fue acusado por la Comisión de Ética de haber ido dos veces con los gastos pagados del anfitrión a la isla privada del Aga Khan en Bahamas.

Además, un informe oficial lo inculpa de conflicto de intereses en 2019 por presionar a su ministra de justicia para que interviniera en un caso contra una empresa de Quebec por corrupción.

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