El huracán Matthew, que tocó tierra ayer en el oeste de Haití, dejó al menos dos muertos y cuatro más en República Dominicana, mientras que la ONU se mostró “muy preocupada” por el impacto que el fenómeno siga teniendo sobre ese territorio.
El potente huracán, de categoría 4 en la escala de intensidad de Saffir-Simpson, de un máximo de 5, tocó tierra en la mañana en ese país centroamericano, muy vulnerable a los desastres naturales y sin recuperarse aún de las devastadoras consecuencias del terremoto que lo asoló en 2010.
Mientras un hombre murió en Bariadel (sur de Haití), cuando su casa fue destruida por las fuertes lluvias y vientos, más de 200 viviendas resultaron destruidas en Pestel, Dame Marie y Les Anglais, la región más afectada por Matthew.
También en esa zona del sur, en Jeremie, más de 300 presos tuvieron que ser reubicados, y en el resto del país los torrenciales aguaceros provocaron interrupciones en los servicios de electricidad e internet, según reportes oficiales.
El gobierno haitiano, que aún no ha dado una evaluación de los daños, dispuso de unos 7.700 dólares por cada uno de los 140 municipios para hacer frente a las eventualidades que pueda causar el huracán, el más poderoso que se ha formado en el Atlántico desde Félix, en 2007, que causó más de 130 muertos en Nicaragua.
“Estamos muy preocupados por lo que le pueda pasar a grandes grupos de población que aún no se han recuperado del terremoto”, afirmó en una rueda de prensa en Ginebra Denis McClean, portavoz de la Agencia de la ONU para la prevención de desastres (Unisdr).
Más de 60.000 haitianos aún viven en campos de desplazados internos, y centenas de miles residen en chabolas con estructuras enormemente precarias.
La lluvia puede causar fuertes inundaciones, lo que complicaría aún más la endeble red de alcantarillado y agua potable, y exacerbaría la ya existente epidemia de cólera en el país.
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