Medio millón de personas se manifestaron este viernes en Barcelona, durante una huelga general convocada por los separatistas catalanes en la quinta jornada de protestas contra las pesadas penas de cárcel impuestas a sus líderes, salpicada por nuevos episodios violentos.
Escenario de los disturbios de la víspera, el lujoso paseo de Gracia quedó inundado por una marea amarilla, roja y azul, los colores de la bandera independentista. Según la policía municipal, la marcha reunió a 525.000 personas.
El ambiente festivo contrastaba con otra protesta con cientos de jóvenes a pocas calles, donde se quemaron barricadas provocando visibles columnas de humo y lanzaron objetos contra el cordón que custodiaba la comisaría central de la Policía Nacional.
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Los agentes usaron pelotas de goma y gases lacrimógenos y detuvieron cuatro manifestantes, todos menores, señaló un portavoz policial. Los servicios médicos informaron de 25 asistencias sanitarias en Barcelona.
“Llevamos muchos años reivindicando con mucha paciencia y queremos que esto sea el detonante para que la situación cambie”, dijo David Blanco, un agente comercial de 56 años que se había unido en el último tramo de la marcha.