La sorpresa y la estupefacción eran las notas dominantes este miércoles en el célebre Café Versalles de la Calle Ocho de Miami ante el anuncio un diálogo entre Estados Unidos y Cuba con vistas al restablecimiento de relaciones.
Numerosos medios de comunicación, algunos turistas y pocos miembros del exilio se concentraron a primera hora en el café miamense tras conocerse la puesta en libertad del estadounidense Alan Gross, preso en Cuba desde 2009, y la de tres espías cubanos que cumplían condena en Estados Unidos desde 2001.
A falta todavía de conocer los detalles sobre la apertura del diálogo con La Habana, portavoces del exilio arremetieron contra “la cobardía” de Obama por negociar con “países terroristas” como Cuba.