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Mundo | PUBLICADO EL 16 agosto 2022

Nicaragua y las otras “papas calientes” internacionales que le van a tocar a Petro

El presidente dejó una silla vacía para evitar condenar al régimen de Daniel Ortega. ¿Qué dirá sobre Nicolás Maduro y la crisis de Cuba?

  • El presidente Gustavo Petro omitió condenar las violaciones a los Derechos Humanos del régimen de Daniel Ortega. FOTO: Cortesía Presidencia
    El presidente Gustavo Petro omitió condenar las violaciones a los Derechos Humanos del régimen de Daniel Ortega. FOTO: Cortesía Presidencia
  • El presidente Gustavo Petro omitió condenar las violaciones a los Derechos Humanos del régimen de Daniel Ortega. FOTO: Cortesía Presidencia
    El presidente Gustavo Petro omitió condenar las violaciones a los Derechos Humanos del régimen de Daniel Ortega. FOTO: Cortesía Presidencia
EL COLOMBIANO

El nuevo gobierno ya mostró cuáles serán los giros de Colombia en política exterior y la primera prueba de ello fue la ausencia del Estado en la votación de la Organización de Estados Americanos (OEA) para condenar las violaciones a los Derechos Humanos del régimen de Daniel Ortega en Nicaragua.

El país guardó silencio sobre los ataques a la libertad de expresión que están ocurriendo en la nación centroamericana, que han llevado a los sacerdotes católicos a exiliarse porque ser seguidor de la Iglesia se convirtió en un motivo de persecución política.

Pero el capítulo Nicaragua es apenas el comienzo de las otras coyunturas globales que van a aparecer en la agenda y en las que, probablemente, el presidente Gustavo Petro dejará ver una vez más el viraje en la política exterior en la Casa de Nariño.

El trato a Nicolás Maduro y a la crisis de Venezuela, además de las manifestaciones globales sobre el acceso a derechos en Cuba, la libertad de expresión y la participación política aparecerán más temprano que tarde en el cronograma de las instancias internacionales que obligarán al Estado a tomar partido o –como ya lo hizo con Nicaragua– ausentarse.

Sobre Caracas ya el gobierno puso en marcha el deshielo de las relaciones diplomáticas y para esta semana está programado un encuentro en Cúcuta que trazará la ruta de acción en la reapertura del comercio binacional.

Así, en el aire queda la pregunta de cuál será la postura que asuma el gobierno Petro cuando las instancias internacionales vuelvan a revisar las violaciones a los Derechos Humanos del régimen de Maduro y hasta los casos por presunto narcotráfico que ya están abiertos en tribunales internacionales contra Maduro y su séquito.

El caso de Cuba también suscita atención porque la isla pasó de ser catalogada como un lugar que “resguarda terroristas” –como le llamaba el expresidente Iván Duque– a ser una aliada en la “paz total” de Petro, así como lo fue para la administración de Juan Manuel Santos.

No obstante, contra el gobierno de Miguel Díaz-Canel también hay revisiones de los organismos multilaterales sobre el trato a los presos políticos y de las pocas garantías de libertad de expresión para los opositores, otro asunto sobre el que Colombia tendrá que sentar postura en alguna instancia.

La silla vacía de Petro sobre Nicaragua

Muchas votaciones se han efectuado sobre Nicaragua en el marco de la OEA, pero la más reciente tuvo un hecho singular. Colombia, que en el pasado ya había elevado la voz contra Ortega, se ausentó de la votación para llamar la atención sobre los ataques de ese gobierno contra la Iglesia católica.

El reversazo se registró el viernes y es uno de los primeros hechos de política exterior que deja ver cómo direccionará Petro sus relaciones internacionales con los gobiernos autoritarios del continente con los que él ahora traza lazos de amistad.

Hasta antes del 7 de agosto, cuando Petro tomó posesión y se terminó la era de Iván Duque en la Casa de Nariño, Ortega era considerado como un “dictador” por la Casa de Nariño, motivo por el que la Presidencia no desaprovechaba oportunidad para lanzar pullas contra el régimen sandinista.

Sin embargo, ahora Petro nombró a un nuevo embajador para el país centroamericano –León Freddy Muñoz, el político de la Alianza Verde que se quemó en las elecciones a Congreso– y en los días que van de su mandato ha guardado silencio sobre las denuncias contra Ortega y su esposa Rosario Murillo.

Para hacerse una idea, de los 34 países que integran la OEA, 27 condenaron al régimen, cuatro se abstuvieron de pronunciarse (Bolivia, El Salvador, Honduras y México) y solo uno (las pequeñas islas de San Vicente y las Granadinas) optó por no condenar a Daniel Ortega ante esa instancia internacional.

Los otros dos que están en ese organismo, Colombia y Nicaragua, se ausentaron de la deliberación que pone de presente la crisis social por la que pasa la nación centroamericana.

La agenda binacional va más allá de esta instancia, pues en el catálogo de pendientes está la disputa que tiene la Corte Internacional de Justicia de La Haya por el mar territorial, un asunto que será noticia a finales de 2022.

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