El FBI cerró la investigación que se adelantaba contra la demócrata, pero la polémica sigue.
Analistas concuerdan en que Clinton seguirá teniendo este tema como su principal dolor de cabeza, aunque manifiestan también que el daño que tendrá su campaña no será decisivo.
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Si bien la eventual candidata demócrata a la Presidencia de EE. UU., Hillary Clinton, se salvó de ser investigada por el escándalo de los correos electrónicos, la exprimera dama busca que su rival, Donald Trump, no logre llevar la atención del debate a este caso para quitarle posibles votantes. En suma, que las suspicacias que ha levantado este asunto entre la opinión pública no signifiquen una inesperada derrota en las elecciones de noviembre.
Ayer, la exsecretaria de Estado pudo respirar por esta amenaza a su credibilidad. El Buró Federal de Investigaciones (FBI) recomendó que no se le imputen cargos a Clinton por el uso de servidores de correo electrónico privados para abordar asuntos de interés nacional mientras estaba al frente de la diplomacia...