Momentos de tensión se vivieron en la Universidad Nacional por cuenta de un grupo de personas que llegó al campus de Bogotá a “conmemorar” lo que llamaron “un año más de combate” de las disidencias de las Farc. Amenazaron con activar artefactos explosivos, pero fueron retirados tras la intervención valiente de profesores y estudiantes.
El rector de la institución, José Ismael Peña, resaltó a esas personas que enfrentaron esos hechos que incitan a la violencia y que romantizan a extintos criminales.
Un par de fotografías tomadas en el lugar —compartidas por el concejal de Bogotá, Julián Espinosa— muestra a al menos ocho personas vestidas con overoles azules, capuchas cubriendo sus rostros y gorras. También se observa una bandera de Colombia con el logotipo de las antiguas Farc–EP y una pancarta que tiene la silueta de la cara del extinto comandante guerrillero “Alfonso Cano”.
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Esa bandera tenía escritos las siglas de la antigua guerrilla pintadas con los colores de la bandera nacional, la frase “bloque cdte Jorge Suárez Briceño” en letras rojas, decía “62 años” en letras verdes y la consigna principal decía en su última línea: “pa’ Bogotá. ¡Allá nos pillamos!”.
Según un comunicado de la Vicerrectora de la Sede Bogotá de la Universidad, los encapuchados también pintaron grafitis que los identificaban como integrantes de la “Unión Clandestina Popular” y del “Movimiento Bolivariano FARC-EP”.
Esas personas, señaló el comunicado, le exigieron a los estudiantes, profesores y administrativos que salieran del edificio de Aulas de Ciencias Humanas porque “armarían y activarían allí artefactos explosivos”.
Ante esto, un grupo de alumnos y docentes los abordó, rodeó y pidió que se fueran del sitio, de manera pacífica, “argumentando que ellos eran los responsables del asesinato reciente del estudiante de la Sede Medellín, Mateo Pérez”.
Las disidencias al mando de alias Calarcá es uno de los señalados de ser los autores materiales del asesinato de Pérez, quien también ejercía como periodista con el medio El Confidente. Ese grupo ilegal, cobijado bajo el nombre de Estado Mayor de Bloques y Frentes, negó que el asesinato hubiera sido autorizado por su dirección.
La Vicerrectoría declaró la alerta naranja y tomó acciones para controlar la situación que podía poner en riesgo la seguridad de la comunidad académica. En ese sentido, la institución rechazó esta situación, que la calificó de “sembrar el miedo en nuestra comunidad y adelantar acciones violentas irrumpiendo en las actividades cotidianas”.
El concejal Espinosa expresó que esos acontecimientos significan “la presencia abierta de estructuras criminales ligadas a las disidencias de las FARC, específicamente de la Columna Jorge Briceño (mono Jojoy), haciendo apología y ocupando espacios dentro de una universidad pública en Bogotá”.
“Exigimos intervención inmediata de la Policía, Fiscalía y Gobierno Nacional. La universidad no puede convertirse en santuario de grupos armados ilegales ni en plataforma de intimidación y propaganda criminal”, agregó.
Por su parte, el rector José Ismael Peña, manifestó que “en la Nacional tienen cabida todas las formas de expresión, pero no toleraremos aquellas que inviten a la violencia y pongan riesgo a miembros de nuestra comunidad” e hizo un reconocimiento “a los profesores y estudiantes que, de forma pacífica, defendieron su derecho de habitar un campus sin violencia”.
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