Rastros de tejas y pines tapizaron ayer la calle 30 con la carrera 65, luego del fuerte vendaval que azotó la zona industrial de Belén, a las 3:30 p.m.
Los ventarrones afectaron seis bodegas del sector al despegar los techos, mientras que en el interior, los trabajadores de las empresas afectadas buscaban refugio para evitar que los restos de eternit que caían en sus puestos de trabajo, les provocara alguna lesión.
Fredy Zapata, empleado de Indugevi, empresa en la que trabajan con cartón, afirmó que las tejas alcanzaron alturas inimaginables.
"Estábamos tranquilos trabajando cuando comenzamos a ver que los techos volaban hasta más de ocho metros de altura. Se arrancaban con gran facilidad de las estructuras y caían a la calle", explicó Zapata.
Sin lesiones de gravedad
A parte de los daños materiales sin cuantificar por las tejas levantadas, el vendaval de ayer no dejó lesionados de gravedad.
"A una muchacha de la bodega de al lado le cayó un pedazo de teja en la cabeza. Afortunadamente no le pasó nada grave", explicó Zapata.
Jhon Jair Velázquez, otro trabajador del sector, comentó que a uno de sus compañeros una de estas piezas le dejó un raspón en la cara.
"Los dos estábamos trabajando para sacar la producción para mañana. De repente, empezaron a caer pedazos de teja. El alcanzó a correrse cuando vio caerle un pedazo cerca de su cuerpo", afirmó Velázquez.
A parte del montón de tejas quebradas regadas por la calle, el vendaval de ayer en la tarde puso a los dueños de las empresas Poleas y Bandas, Codesarrollo, Indugevi, Codiplaxt, Franco Alemán y Coordinadora Mercantil, a comprar tejas.
"Después de todo, es ganacia, porque el susto fue tremendo y no tuvimos ningún percance. Ahora sólo esperamos que no llueva, porque eso sí sería un problema para nosotros. Esas son las cosas de la naturaleza", concluyó uno de los dueños afectados quien no quiso revelar su nombre.
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