Tadej Pogacar (UAE Emirates) quiere ganar todo lo que encuentra a su paso, como lo ratificó este jueves al conquistar la sexta etapa de la Vuelta a España. Sin embargo, el esloveno también vivió un gran susto al salirse de la carretera durante el descenso del último puerto.
Para fortuna suya, no cayó de la bicicleta, pudo retomar rápidamente el camino y terminó imponiéndose en un gran mano a mano con el español Enric Mas (Movistar), al tiempo que aumentó su ventaja en el primer lugar de la clasificación general.
En el recorrido de 177,4 kilómetros entre Alcossebre y Castelló, Tadej consiguió así su tercer triunfo en lo que va de la edición 81 de la ronda ibérica, pero también recibió un recordatorio de que, más allá de ser superior a buena parte de sus rivales, todo puede cambiar en cuestión de segundos y que en el deporte no hay nada escrito.
Luego de atacar a falta de 24 kilómetros para el final, en pleno ascenso al último puerto de la jornada, el Bartolo, con un tramo en terreno destapado, de tierra, Pogacar, quien lucha por ganar su primera Vuelta, cazó uno a uno a los corredores que estaban en la fuga, entre ellos el colombiano Santiago Buitrago.
Pero metros antes de coronar esa cima apareció Enric Mas, quien superó al esloveno e inició junto a él la aventura del descenso, ya sobre carretera de cemento.
El español le advirtió que tuviera prudencia debido a las peligrosas curvas del trazado, que ya había reconocido días antes.
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Pogacar, quien viene de ganar su quinto Tour de Francia, hizo caso omiso al consejo. Cuando restaban 19 kilómetros para la meta se salió de la vía, aunque logró controlar la bicicleta y dirigirse hacia un terreno plano. Después se reincorporó a la carretera para continuar en busca de la victoria.
El esloveno terminó imponiéndose con un tiempo de 4:12.40 y volvió a dejar claro que su ambición no tiene límites. Pero faltan todavía 16 días para el final de la Vuelta y la pregunta queda planteada: ¿debería ser más conservador?
Pogacar ha demostrado que quiere aprovechar cada oportunidad para ampliar su ventaja, pero también que su manera de correr lo lleva, en ocasiones, al límite. Él mismo reconoció al final de la jornada que terminó acusando el cansancio.
Ahí puede estar el punto débil que sus rivales están esperando. Si el esloveno continúa exigiéndose de esa manera, los demás equipos podrían encontrar una oportunidad cuando las piernas comiencen a pasar factura. Por ahora, Pogacar domina, gana y marca el ritmo, pero la carretera le recordó este jueves que un exceso de confianza puede cambiarlo todo.
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