Los corredores antioqueños dan una lección y ejemplo de cómo se disputa el Giro de Italia.
Uno vendía chance por las calles de Urrao y el otro ayudaba en un sembrado de flores en Río Abajo, Rionegro. Hijos del esfuerzo, nacidos en medio de las labores del campo que por gracia del ciclismo juntaron sus vidas deportivas.
Rigoberto Urán fue el primero en viajar a Europa, hace siete años. Sergio Luis Henao tuvo esa fortuna apenas en 2012. El encomio del Orgullo Paisa fue el encargado de formalos en lo deportivo, para que tomaran su camino, cada quien por su lado.
Ellos confirmaron, hace rato, que hacen parte del recurso humano de Colombia. Son gente trabajadora, que se plantea retos, como lo recuerda en sus conferencias el colombo-japonés Kenji Orite Díaz, quien habla de las riquezas del país.
Otro oriental ponía, años atrás, el dedo en la llaga, para asegurar que al colombiano le cuesta trabajar en equipo cuando tiene a un compatriota a su lado. Pero la regla se sale, esta vez, del lugar común, para convertir a Urán y Henao en una máxima de cara al Giro de Italia, en el que dominan la clasificación de los jóvenes.
El secreto de ellos, en medio de los valores que cultivaron por medio del deporte y la formación que tuvieron desde la base, tanto en el Orgullo Paisa, como en el Colombia es Pasión y el Caisse d'Epargne, es la labor de equipo. Si ganas tu, ganamos todos.
"Yo siempre tuve presente a Sergio Luis, porque fue mi compañero y sabía de sus condiciones como persona y ciclista. Por eso busqué la forma que el Sky lo contratara, para que me hiciera compañía en las competencias de Europa".
Ejemplo a seguir
Estos 15 días de corsa rosa han sido una lección de vida para que Colombia vea lo que es la labor conjunta, como lo recuerda Urán, quien ha desplegado su trabajo, con Sergio Luis al lado, especialmente cuando la carretera se inclina.
"La idea es dejar sembrado aquí el buen nombre del país. De mostrar lo grande que es nuestra raza y nuestro ciclismo.
Esta es una tarea harto dura y exigente. Pero en el compartir diario -son compañeros de habitación- hemos formado una alianza, que hable de lo corajudos que son los nuevos ciclistas colombianos", cuenta el rionegrero (24 años) que hace su primer Giro.
Valioso por demás es lo que han mostrado en prueba el par de antioqueños, que se convirtieron en cultivadores de valores, esos que recibieron en Urrao y en Río Abajo donde, pese a algunas carencias, supieron afrontar con fortaleza mental y espiritual el reto de ser ciclistas, algo que congrega sacrificio y constancia.
"Por fortuna el Sky creyó en nosotros. Hemos tenido ayuda del equipo y de los compañeros. Somos una opción nueva del ciclismo de Colombia y lo que queremos es ganarnos nuestro espacio", refrendan el exchancero y exel cultivador de flores que muestran al país en Italia.