Para Brandon esta ha sido una época decembrina amarga y triste. Lleva 13 días hospitalizado y quizás no pueda pasar la noche de Navidad con su familia por culpa de un borracho irresponsable.
El pasado 7 de diciembre estaba con su madre, María Jenifer Jaramillo, en una primera comunión y al regresar en la noche a la casa, en el barrio Caicedo, ella le pidió que fuera a comprar una bolsa de leche.
A los pocos minutos un vecino, amigo de Brandon, llegó a avisarle a María que su hijo se había quemado. Ella inmediatamente corrió a ver qué pasaba y encontró que un señor ya le estaba rasgando el pantalón.
El niño estaba inicialmente tranquilo y le dijo a su madre: "Mamá no me pasó nada".
Como ella no fue capaz de mirarlo unas tías sí lo hicieron y le dijeron que tenían que salir de inmediato con él para una clínica.
El niño le contó a María que se había puesto de curioso a mirar a un señor muy embriagado, que no era del barrio, cómo quemaba unos voladores y que uno de ellos que no había alcanzado a tomar vuelo y se había quedado dando vueltas en el suelo, se le había pegado del pantalón.
Ese mismo día que fue trasladado a la Unidad de Quemados del San Vicente de Paúl fue hospitalizado porque lo más probable era que le tuvieran que hacer un injerto por lo que debía quedarse varios días.
Solo el pasado jueves 18 de diciembre, al medio día, fue intervenido y aunque hoy se recupera satisfactoriamente no se sabe cuántos días tendrá que seguir recluido en la Unidad de Quemados.
No obstante a que su madre agradece a Dios que no fue muy grave porque no hubo compromiso de ningún órgano, está muy triste al igual que su hijo porque éste no está en la casa.
"Él está muy deprimido, llora mucho y me dice que se quiere ir ya para la casa", cuenta María Jenifer.
Agrega que se mantiene muy nervioso porque todos los días le tienen que hacer curaciones que solo resiste con anestesia.
<STRONG>Reducción del 19 por ciento</STRONG><BR/> El Sistema de Vigilancia de Quemados por Pólvora empezó a operar en Medellín desde el pasado 23 de noviembre, día desde el cual se han reportado 40 personas lesionadas, 33 de ellos atendidos ambulatoriamente y solo cuatro requirieron hospitalización. De los lesionados nueve son mujeres y 31 hombres.
Con respecto al 2007 hay una reducción del 19 por ciento, año en el que hubo 49 personas lesionadas, y del 41 por ciento con respecto a 2006 en el que se reportaron 67 lesionados.
"Cabe resaltar que en uno de los días que históricamente se ha presentado un número de casos importantes de quemados con pólvora, como el 16 de diciembre, no se reportó ningún caso", señaló Sonia Bedoya, subsecretaria de Salud de Medellín.
La funcionaria destacó la respuesta de la ciudadanía al llamado de varias entidades que trabajan en el control de la quema de pólvora.
Sin embargo, la reducción no ha sido más significativa debido al importante número de lesionados que se presentaron en los primeros seis días de diciembre, especialmente en la llamada alborada del 30 de noviembre y amanecer de 1° de diciembre, pero destacó el comportamiento de los días siguientes. Desde el pasado domingo hasta ayer en la mañana no había un solo reporte.
En los registros del Sistema hay casos en los que los lesionados solo acuden a ser atendidos días después o porque creen inicialmente que no reviste de gravedad o por temor a las sanciones de que pueden ser objetos los padres de familia.
El jefe de la Unidad de Quemados del Hospital San Vicente de Paúl, Marco Antonio Hoyos, llama la atención pues de cuatro casos atendidos en este diciembre dos han acudido después de cuatro días de ocurrida la lesión cuando ya se ha agravado, lo que complica la atención.
Luz Estela Giraldo, subsecretaria de Apoyo a la Justicia, manifestó que hay cuatro padres sancionados e igual número de adultos responsables de las lesiones por quema de pólvora. Además hay otros siete casos que no se han sancionado debido a que no hay datos precisos de las personas responsables.
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