El partido entre España y Tahíti (10-0) por la Copa Confederaciones fue fiel reflejo del pasaje biblíco que enfrentó a David con Goliat. Aunque acá no ganó David, sí se llevó los aplausos.
En el mítico estadio Maracaná, la gente hizo fuerza por el débil y entró en un claro romance con el arquero tahitiano Mikael Roche, quien celebró cada acción en la que acertó: se echó la bendición, miró al cielo y escuchó aplausos de la afición cada vez intervino en el juego.
Este maestro de escuela vivió a los 30 años algo inusual en el fútbol: salir aplaudido a pesar de recibir 10 goles y ver cómo sus selección recibía la goleada más abultada en la historia de la Copa Confederaciones. Y lo más llamativo fue que el propio Roche había anunciado la decena de tantos.
"No nos avergonzaría perder por muchos goles ante España. Si quieren, llegarían a 10, seguro (como ocurrió). Nuestro objetivo es luchar con dignidad y si luego hay goleada, me parecería normal que se produzca", le dijo a marca.com antes del encuentro.
En este certamen hay que recordar que la mayor goleada hasta ayer fue el 8-2 que Brasil le endosó a Arabia Saudí en la edición de 1999.
Y así como se hacía fuerza en el estadio para que no llegarán más goles en contra de Tahití, también se festejaba cada intervención del arquero, quien miró al cielo y celebró cuando Fernando Torres desperdició un penalti.
Del encuentro, poco se quería saber, ni siquiera quiénes marcaron las anotaciones en las que Roche no pudo hacer mucho. Lo que más quedó grabado fue que Mikael se ganó el aprecio de una afición que se compadeció de sus errores y lo alentó sin parar.
Este integrante del AS Dragon en su país y quien dijo tener poco tiempo para entrenar por sus compromisos como profesor, no quiso dejar pasar por alto tan emocionante momento, al enfrentar al actual campeón del mundo, España. Al final del partido besó emocionado la hierba del Maracaná, sintiendo una gran ovación de la gente.
España-Tahití fue como esas peleas de boxeo, en las que el público por lo general apoya a quien más golpes recibe, al más débil.
La goleada histórica que abrió Fernando Torres (4’, 33’, 57’, 78’ y 88’), Silva (31’), Villa (39’, 46’ y 64’) y Mata (66’) quedará en la memoria de Mikael Roche probablemente como el mejor recuerdo de su carrera, por lo vivido en el legendario estadio Maracaná de Brasil.
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