Seguramente los estadounidenses reduzcan lo que gastan en comida en respuesta a una economía debilitada, pero algunos expertos temen que puedan aumentar de peso en el proceso.
El fantasma de los "kilos de la recesión" es algo que preocupa a los profesionales de la salud, quienes apuntan a numerosos estudios que relacionan la obesidad y los hábitos alimenticios no saludables con los bajos ingresos.
Ellos temen que a medida que la gente reduce sus gastos en comida también lo hará en productos saludables -pero relativamente caros- como pescado fresco, frutas, verduras y granos integrales, a favor de opciones más baratas con altos contenidos de azúcar y grasas saturadas.
"La gente va a economizar y a medida que ahorre dinero en alimentos va a comer más calorías vacías o alimentos con altos contenidos de azúcar, grasas saturadas y granos refinados, que son más baratos", dijo Adam Drewnowski, director del Programa de Ciencias de la Nutrición de la Universidad de Washington, en Seattle.
"Las cosas van a empeorar. La obesidad es un resultado tóxico de un débil contexto económico", explicó Drewnowski.
La propia investigación de Drewnowski ha resaltado el nexo entre el ingreso y la obesidad.
"En Seattle hemos encontrado que hay diferencias del quíntuple entre los índices de obesidad dependiendo del código postal, los códigos postales de bajos ingresos tienen una proporción mucho más alta de personas obesas", dijo.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8