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¿Qué esperar de Cancún?

03 de diciembre de 2010
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La poca confianza en el proceso de negociación de un acuerdo legal global que afronte el problema del cambio climático se hace evidente en el poco cubrimiento mediático de la decimosexta Conferencia de las Partes Marco de Naciones Unidas (COP16), para celebrarse este año en Cancún: no ha sido ni la mitad de lo que fue el año pasado, cuando se celebró en Copenhague.

Pero esa desconfianza no es solo por parte de la población, sino entre los mismos países negociadores. Este ambiente no ayuda para nada y el establecimiento de acciones medibles, reportables y verificables parece una utopía.

Los países del norte no confían en los países del sur; los ricos no confían en los pobres; los que contaminan no confían en los que sufren los efectos; y viceversa. A esto sumémosle lo complicado que es definir quién es más vulnerable y cómo se deberían repartir las compensaciones para las medidas de mitigación o adaptación provenientes de los países desarrollados. Por ejemplo: ¿Quién es más vulnerable, Noruega o Vietnam? Esa está fácil. Pero, ¿entre Haití y Vanuatu?

Hay que reconocer sin embargo que en estos últimos años se rompió con la demonización del término "adaptación" y se ha empezado a aceptar que el cambio ya está ocurriendo y que estamos sufriendo las consecuencias. Pensar en adaptarse no es "aceptar la derrota", es entender que incluso los más dedicados esfuerzos para reducir la emisión de gases de efecto invernadero no ayudarán a prevenir los impactos del cambio climático en los próximos años. Pero es interesante resaltar que la mitigación sigue siendo un importante objetivo global y que los costos sociales, económicos y ambientales de las medidas reactivas harán que la adaptación no sea posible en el largo plazo.

Pero, ¿qué va a pasar entonces en las negociaciones de Cancún, si parecen estar destinadas a un fracaso inminente? Bueno, si el norte y el sur no confían el uno en el otro, esperaríamos entonces que establecieran acuerdos entre ellos separadamente. Me explico: ¿Por qué esperar a que el "norte" decida comprometerse al nivel que se necesita? Eso no va a pasar, seamos realistas. Entonces ¿por qué no establecer acuerdos entre, por ejemplo, los países del G77 + China (que ya son 130, por cierto)? Esto significaría un acuerdo entre el 65% de los países del mundo. Sí, aún en este grupo existen intereses diferentes, pero compartimos más cosas que promoverían un mejor desempeño ambiental y un desarrollo más sostenible de nuestros pueblos. Estoy seguro además de que otros países del norte -que sí han mostrado intenciones de cambiar- se unirían. Esto podría desencadenar una reacción en cadena y la presión sobre aquellos que no se comprometen podría tener resultados positivos.

En resumen, estoy seguro de que no todo en Cancún será negativo. La historia muestra que las revoluciones nacen del pueblo, de los pobres, de los que "llevan del bulto". Nuestros nietos mirarán al pasado y nos verán como los precursores de un cambio que les permitió respirar un aire más limpio, tomar agua más pura y tener comida en sus platos: derechos que en un principio les estamos negando.

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