El proyecto piloto que despega este mes con el envío de un contenedor de 20 toneladas a Corea del Sur demuestra que quienes vieron en 2010 un gran potencial en la producción de panela orgánica no se equivocaron.
Los del olfato fueron los dirigentes de Fedepanela Antioquia, quienes se documentaron en varias ferias, entre ellas una en Alemania, en las que se buscaban productos orgánicos y edulcorantes naturales.
Con esta perspectiva empezaron un proceso de certificación orgánica en la que fue de gran importancia el proyecto asociativo Biopanela, que desde 2001 se creó en Gómez Plata, en donde se logró tener siete fincas certificadas.
"Una vez firmado el TLC con Corea, visitamos este país y se dio este proyecto que inicia con un piloto para enviar un contenedor de 20 toneladas. En tres meses tenemos que estar despachando cinco contenedores", expresa Santiago Rodríguez, presidente de Fedepanela Antioquia y de la Junta Directiva de la Central de Mieles del Nordeste, en Cisneros.
Con las 65 hectáreas que hoy están certificadas salen las mieles para producir 25 toneladas semanales, por lo que se necesita certificar otras 175 hectáreas que ya están localizadas en el cañón del Nus. Además, ya tienen identificados otros mercados y hay conversaciones con Francia y Rusia.
"En Antioquia tenemos tres plantas muy organizadas y listas: Cisneros, Yarumal y otra en Frontino aunque en este momento está parada. Es positivo tener más mercado", afirma Rodríguez.
Reconoce que todavía se necesita mejorar la infraestructura de trapiches para lograr ser más competitivos con tecnología. "Vamos muy lentos por la capacidad de inversión del panelero y es por eso que se necesita el apoyo del Estado, en subsidios en créditos y salvaguardas", anota Rodríguez.
Reinaldo Ospina, cañicultor hace más de 50 años, dueño de una de las fincas certificadas, La Morena, y fundador de Biopanela, destaca que con la producción de mieles, son muchos los beneficios, además del económico.
"Con la panela se demora un 30 por ciento más en tiempo la producción, con materiales de combustión menos eficientes como el bagazo, la leña. Ahora se es más amigable con el medio ambiente", explica Ospina.
A Alirio Hernández, este nuevo rumbo de la industria panelera, ya le ha traído grandes beneficios. Desde hace dos años es empleado en la Central de Mieles. Es quien le da el punto a la miel para que se vuelva panela. Antes trabajaba en máquinas paneleras en las cuales tenía que hacer jornadas de 18 horas y por días.
"La ventaja de trabajar en la Central de Mieles es que ya tiene uno un trabajo fijo, porque en las máquinas eran tres días y después a rebuscársela como fuera. Tenemos todas las de la ley, no se trasnocha y me queda más tiempo para la familia", expresa Hernández.
Para Hernández el presente es muy bueno, pero el futuro se ve mucho más promisorio y hay mucha expectativa por el empleo que se va a generar.
Hoy la sola Central de Mieles del Nordeste tiene 32 empleados directos, pero indirectamente beneficia a unas 700 familias que hacen parte de la cadena panelera.
"Este el resultado de las políticas de la cadena caña-panela que con un trabajo conjunto entre el Ministerio de Agricultura, Fedepanela, la Gobernación de Antioquia y los municipios se han enfocado en impulsar proyectos asociativos tendientes al mejoramiento tecnológico de las agroindustrias paneleras", manifiesta Gloria Bibiana Escobar, de la Secretaría de Agricultura de Antioquia.
Agregó que en la Central de Mieles se involucra tecnología a vapor con un sistema de producción innovador de recolección de mieles de los trapiches tradicionales para luego ser homogenizadas y a partir de ellas hacer productos de alto valor agregado como la panela pulverizada saborizada, que cumple con las exigencias del mercado de instantáneos y energéticos.
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