Nueve de las veintisiete provincias de Egipto se despertaron ayer bajo el influjo de una poderosa fiebre electoral.
Para las ocho de la mañana, frente a muchos colegios electorales, ya había largas filas de ciudadanos que querían ejercer su derecho al voto en las primeras elecciones libres en el país después de 60 años de dictadura.
Sin embargo, la ilusión de los votantes se vio temperada por el pulso de futuro incierto que libran la Junta Militar y los jóvenes revolucionarios de Tahrir.
A pesar del miedo de muchos observadores, que anunciaban estallidos de violencia, la jornada de ayer transcurrió con normalidad, y sólo se registraron pequeñas irregularidades.
Uno de los problemas más extendidos fue la apertura tardía de los colegios electorales. En la escuela de primaria de Rod al-Farag, situada en el barrio popular de Shubra, las urnas no abrieron hasta las 10 de la mañana.
"El problema fue que no habían llegado las papeletas", explicó Mustafá, ingeniero de 27 años, quien ejerce como delegado del Partido Libertad y Justicia, la marca electoral de los Hermanos Musulmanes, el más importante partido islamista de Egipto.
También circularon rumores sobre compra de votos, una práctica común en las contiendas celebradas bajo el régimen del expresidente Hosni Mubarak.
"Prevemos que se producirán violaciones a la ley, pero de pequeña importancia", declaró en una rueda de prensa Abdel Moez Ibrahim, presidente de la Junta Electoral Suprema.
Sin duda, la irregularidad más común, y que cometieron todos los partidos, fue la entrega de propaganda electoral, prohibida a partir de las 48 horas anteriores a la apertura de las urnas.
Lucha de poderes
Según medios locales, la marca electoral de los Hermanos Musulmanes cuenta con mejor organización sobre el terreno en todas las provincias del país, y por ello sale como favorita para ser la más votada.
Por ejemplo, a Mustafá le acompañaban otros seis delegados islamistas. Y ello a pesar de que Shubra es de mayoría cristiana. "No creo que ganemos en este distrito. Aquí hay muchos cristianos, y todos votan por el Bloque Egipcio", sostuvo Hani, un mecánico de barba poblada.
En varios centros de votación de los barrios de El Cairo visitados por EL COLOMBIANO, grupos de jóvenes militantes del partido se sentaban frente a sus equipos portátiles.
Su tarea era informar a los ciudadanos sobre el centro de votación en el que debían votar. Una vez consultada la página web del Ministerio del Interior, los jóvenes apuntaban la dirección en una tarjeta en cuyo reverso aparecen los nombres y fotografías de los candidatos del partido en la circunscripción.
En cambio, la tarea de Mustafá era la de contar el numero de votantes. "Hasta las 5 de la tarde ha votado un 50 por ciento. Calculo que mañana cerraremos con un 70 por ciento de participación aproximadamente", dijo.
De confirmarse la cifra, el Ejército saldría reforzado en su pulso con la juventud revolucionaria, que ayer continuaba ocupando la Plaza Tahrir.
A pesar del escepticismo sobre la seguridad y limpieza de las elecciones, expresado por los activistas, la mayoría de ciudadanos se mostraba optimista. "Creo que estas elecciones sí serán limpias, no como en la época de Mubarak. Hay representantes de todos los partidos vigilando de cerca las urnas", sostuvo Khaled, un anciano que se definió como laico.
Estos comicios, que se extenderán hasta el 10 de enero, servirán para elegir a los 498 diputados de la Asamblea Popular, encargada de redactar la nueva Carta Magna del país.
Sin embargo, según el calendario de la Junta Militar, el final de la transición democrática tendría lugar tras las elecciones presidenciales, previstas para el mes de junio. Demasiado tarde para los activistas de Tahrir.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8