El anuncio del ministro de Salud, Alejandro Gaviria, de retirar de la reforma a la salud el artículo que les quitaba a las universidades la facultad de formar a los especialistas para que esta función pasara a los hospitales no fue suficiente para frenar la protesta del gremio médico, que sigue viendo el proyecto como nefasto y regresivo para el sector y los pacientes.
Por eso, en la marcha de batas blancas realizada ayer en Medellín, junto a médicos, enfermeras y directivos hospitalarios, hubo centenares de internos y residentes. Su vocero, Ricardo Cardona, explicó que siguen en paro, "porque no peleamos solo por nuestro salario y la educación sino por la salud de los colombianos".
Añadió que la reforma no soluciona el problema de fondo, que es el deterioro de la relación médico-paciente, en la que el paciente siente que cuando consulta, "llega es a pelear por el servicio", indicó.
Germán Reyes, presidente de Asmedas y quien encabezó la caminata desde el Parque de la Vida hasta la Plaza Botero, argumentó que la reforma conserva la intermediación de las EPS (ahora Gestoras de Salud). "La protesta es la indignación por la inoperancia de las EPS. La intermediación financiera no desaparece, que se vayan a hacer negocios con otras cosas, no con la salud", dijo Reyes.
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