No por madrugar más amanece más temprano y eso podría estar sucediéndoles en las ciudades a los pájaros de muchas especies.
La luz artificial de las urbes está modificándoles sus costumbres de apareamiento y reproducción.
Hasta qué grado, no se sabe. Las consecuencias, mucho menos, pero el problema es real.
"En comparación con la polución química y sonora, la de la luz es más oculta y sus efectos no han recibido la atención del caso", indicó Bart Kempenaers, investigador del Max Planck Institute for Ornitology en Alemania.
"Nuestros hallazgos muestran con claridad que la contaminación lumínica influencia el tiempo de reproducción, con consecuencias desconocidas para la población de pájaros".
Un equipo de científicos investigó el efecto de la luz artificial nocturna sobre cinco especies comunes de aves canoras en algunos bosques. En cuatro, los machos cerca de las luces de las calles comienzan a cantar significativamente más temprano en las mañanas que los machos en otras partes del bosque.
Los zorzales machos, por ejemplo, comienzan a cantar hasta 80 minutos antes de lo que era usual.
Un estudio más profundo de los cambios de su conducta reproductiva con y sin luces callejeras en un periodo de siete años reveló consecuencias efectivas en los herrerillos comunes (Parus caeruleus).
Las hembras cercanas a las luces ponen sus huevos en promedio un día y medio antes. Y los machos de especies en los bordes del bosque que dan a la iluminación artificial son más exitosos en atraer parejas extras, indicando que con mayor frecuencia obtienen descendencia de otras hembras distintas a sus parejas habituales.
Y aunque eso podría parecer una ganancia, quizás no sea bueno para la especie, dijo Kempenaers, y tampoco para ellos.
"Cantar más temprano en la mañana podría tener un costo adicional", agregó. Al dormir menos, por ejemplo, podrían estar más expuestos a los depredadores.
Segundo: se cree que las hembras se involucran en cópulas por fuera de su pareja con machos de alta calidad para mejorar la viabilidad de su cría. Ellas podrían estar usando ese canto más tempranero como una señal de calidad del macho. La polución lumínica puede interrumpir el vínculo entre la señal, el canto temprano, y la calidad del macho, por lo que las hembras terminarían con una descendencia de menor calidad.
Si esos costos se dan, será difícil medirlos, precisó el científico alemán.
Los estudios mostraron que entre los machos más exitosos en obtener un apareamiento extra, estaban herrerillos de un año, que por lo general no son exitosos en conquistas adicionales. Bajo la influencia de la luz artificial, tenían tantos hijos con otras parejas como los machos mayores en áreas más oscuras.
La luz artificial, recordó un informe del Max Planck Institute, tiene consecuencias funestas para animales nocturnos: millones de insectos mueren atraídos por las luces y las aves migratorias se distraen con ellas y pueden estrellarse con edificios iluminados. Y hace un año, también en Curren Biology, Gareth Jones reportó la amenaza de las luces callejeras sobre un murciélago.
Kempenaers especuló que los efectos en la reproducción deben ser generales y no estar restringidos a los pájaros.
"El efecto sobre la paternidad con otras parejas sí puede ser más exclusivo de las especies en las que el canto al amanecer es tomado por las hembras como una señal".
Apaguen la luz.
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