El meridiano del fútbol colombiano pasa por Antioquia, el Valle del Cauca, Bogotá y la Costa Atlántica.
A través de su historia, Atlético Nacional tuvo jugadores de esas regiones del país, pero ahora que se integraron al equipo dos refuerzos vallecaucanos, Harrison Otálvaro y Johnathan Copete es válido recordar a varios futbolistas de esa región que han dejado huella.
Desde la época en la que fue ídolo Albeiro el Palomo Usurriaga (q.e.p.d) han sido varios los hombres provenientes de esa región que han dejado un buen recuerdo en la hinchada.
"El futbolista caleño es habilidoso, rápido y fuerte. No es tan disciplinado tácticamente como los paisas pero siempre funcionan en un equipo homogéneo", dijo Hernán Darío Gómez que, como asistente técnico de Francisco Maturana le tocó la época brillante de Usurriaga a finales de los años 80.
De esos tiempos a la actualidad en la institución verde se recuerda de buena manera a Faustino Asprilla, Héctor Hurtado, Wilmer Ortegón, Edixon Perea, Milton y Jairo Patiño, entre otros. Sin embargo, junto a Usurriaga se puede considerar a Miguel Calero como el máximo ídolo vallecaucano que pasó por el conjunto verdolaga.
"Miguel era un hombre alegre, siempre procuraba mantener unidos a sus compañeros, le daba una chispa especial al grupo. Nunca estaba de mal humor y tenía unas condiciones superlativas para el puesto de portero", asegura Luis Fernando Suárez, que lo dirigió en el equipo verde.
En los últimos años, John Pajoy y Avilés Hurtado dejaron buenas sensaciones y hoy permanecen Óscar Murillo y John Valoy, a quienes se sumaron Harrison Otálvaro y Johnathan Copete.
"Uno siempre quiere hacer quedar bien la región en el equipo donde juegue. Acá el profe Osorio me ha expresado su confianza y ojalá pueda dejar una huella", dijo Otálvaro.
Copete manifestó el mismo orgullo: "aunque me fui muy chico del Valle del Cauca tengo gran cariño por ese departamento y sé que grandes jugadores de esa parte del país han pasado por Nacional haciendo cosas muy importantes, espero no ser la excepción y tener una muy buena campaña".
El técnico Juan Carlos Osorio reconoce que cada parte del país tiene un tipo de jugador: "los del Valle son muy rápidos, los costeños son técnicos y muy alegres, los antioqueños son muy aplicados y también poseen buen pie".
Osorio considera que más allá del lugar donde pertenezcan, él siempre mira jugadores que se puedan adaptar al equipo.
A los que no les fue bien
Otros futbolistas azucareros no tuvieron tanta suerte. Por ejemplo, en la época de José Cheché Hernández como entrenador del conjunto verde en 2001, pasaron sin pena ni gloria Martín Zapata, Néstor Salazar y Giovanny Córdoba. También conformaba esa nómina Luis Felipe Chará.
Hubo muchos que llegaron entre bombos y platillos pero no pudieron rendir en el conjunto antioqueño.
El ejemplo más claro de esa situación fue la del volante John Charria entre 2008 y 2009, que llegaba como la gran figura del Deportes Tolima, pero en Nacional no pudo sobresalir
"Mostraba cosas interesantes en los entrenamientos, pero a la hora de los partidos le costaba mucho. Tuvo algunas lesiones y eso también no le permitió brillar", indicó Gabriel Jaime Barrabas Gómez, que por esa época dirigía a Nacional.
Por eso hoy, Harrison sabe de esa responsabilidad: "uno viene de actuar en un equipo grande como Millonarios, soy consciente de lo que eso significa y también que Nacional me brinda todas las condiciones para desarrollar mi fútbol", dijo el volante, que ya marcó con Nacional y eso le da un mayor impulso. Copete también acumula un tanto.
Estos dos refuerzos se preparan para que cada que entren en la rotación del técnico Osorio hagan recordar que los azucareros le han puesto sabor a la historia de Nacional y quieren mantener el legado.
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