El viernes en la noche comenzó en firme el proceso de liberación del soldado profesional Josué Daniel Calvo, el primero de los uniformados que entregará hoy las Farc, si no se presenta ningún tropiezo.
La imagen de los helicópteros de la Fuerza Aérea de Brasil, arribando ayer al aeropuerto de Villavicencio, marcados con los logos del Comité Internacional de la Cruz Roja, es una prueba de que el camino de la libertad se abre para este uniformado, plagiado por las Farc, el 20 de abril del año pasado, en medio de un combate, en Vista Hermosa, Meta.
Terminará para él un drama de 11 meses de secuestro y detrás del fin de su tragedia vendrá también, el martes, la del sargento Pablo Emilio Moncayo, el cautivo que desde el 21 de diciembre de 1997, ha visto pasar 12 años de su vida en la selva.
La alegría de sus familias contrastará con la tristeza de las de los otros 19 uniformados que seguirán en poder de las Farc y con la incertidumbre de doña Emperatriz de Guevara, que verá frustrado su sueño de recibir los despojos de su hijo, el teniente coronel Julián Ernesto Guevara, aunque ayer Piedad Córdoba dijo confiar en que sí serían entregados.
Desde el jueves, cuando la comisión humanitaria que traerá de vuelta a la libertad a Calvo y Moncayo, viajó a Brasil, el pesimismo para que se concretara este proceso comenzó a ceder espacio.
Un año atrás las Farc había anunciado la entrega de los militares, pero las tensiones entre el Gobierno y la guerrilla por la conformación de la comisión, la solicitud del Ejecutivo para que no hubiera liberaciones a cuenta gotas y, finalmente, la cercanía de las elecciones, dilataron el proceso hasta el punto de que se llegó a pensar que no se darían.
Semana vital
Pero todo cambió en las dos últimas semanas, cuando se concretó el proceso y las partes aceptaron firmar el protocolo de seguridad, con el que se dio luz verde a las liberaciones, con Brasil como garante.
Entonces arrancó el operativo con el viaje de la comisión humanitaria a San Gabriel, en la vecina nación, y los preparativos de las familias para recibir a los hijos ausentes también comenzó.
Ayer, cuando a la 1:05 de la tarde arribaron a Villavicencio los dos helicópteros de la Fuerza Aérea de Brasil, y la senadora Piedad Córdoba dijo que todo estaba avanzando según el cronograma, se despejaron los miedos.
En Sandoná, Nariño, por ejemplo, Mireya Cabrera, tía de Pablo Emilio, dejó saber que el pueblo saldrá a las calles a recibirlo, que habrá concierto en el parque y en la casa de la familia "un sancocho de gallina", plato que suponen ansía el uniformado.
En cambio, los de Calvo tendrán que aplazar las celebraciones porque del soldado dicen que viene enfermo y por eso será trasladado de inmediato al Hospital Militar en Bogotá para su valoración médica. Se rumora que la herida de bala que recibió durante el combate en el que fue secuestrado lo ha mantenido en crítica situación.
Cesan operativos
Para que estas liberaciones sean un hecho, las Fuerzas Militares cesaron desde ayer, a las seis de la tarde, las operaciones en tierra y aire en la zona prevista para la entrega de Calvo.
El general Freddy Padilla de León, luego de la reunión que sostuvo con delegados del Comité Internacional de la Cruz Roja y el Alto Comisionado para la Paz, el viernes en la noche, ordenó a sus tropas suspender acciones hasta las 6 de la mañana del lunes.
Desde Villavicencio, el alto Comisionado para la Paz, Frank Pearl, también entregó un parte de tranquilidad para que el proceso llegue hoy y el martes a feliz término.
Y desde Popayán, el presidente Álvaro Uribe pedía a los colombianos no olvidar que las Farc secuestraron a estos uniformados y los sometieron a una tortura.
Antes de las siete de la mañana deberá partir la comisión humanitaria, en un helicóptero, hacia un lugar en la selva de Caquetá para cumplir el sueño del soldado Calvo de abrazar a su padre Luis Alberto y a su hermana Nubia.
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