En 2012 el 58.99 % de la inversión nacional en actividades de Ciencia, Tecnología e Innovación como la apropiación del conocimiento, y el 54.3 % en Investigación y Desarrollo, fue apalancada con recursos públicos. Luego quienes en última instancia deciden si priorizar o no la inversión nacional o local, somos los ciudadanos a través de los votos por quienes creen sí o no en el tema.
Con base en ello, es posible afirmar que Ciencia, Tecnología e Innovación requiere de una legitimidad social para subsistir y crecer. Por lo cual, la ciencia debe estar conectada con las necesidades sociales y económicas, para tener pertinencia y que el ciudadano de a pie manifieste su apoyo en las urnas.
Por ejemplo, en 2012 en Antioquia Colciencias aportó más de 2 mil millones de pesos en cofinanciación y más 26 mil millones en proyectos en función de sus resultados. ¿Pero se puede conmensurar esa inversión (que comparada con la de otros países es mínima), en función de impacto social?
Hace poco se reunieron integrantes de la Academia Global de Jóvenes GYA, quedando en evidencia la desconexión entre ciencia y sociedad. Generar soluciones a los problemas más grandes que enfrenta la humanidad requiere de la participación de todas las ciencias en actividades de Ciencia, Tecnología e Innovación.
Seguramente, en el largo plazo se verán los resultados de apoyar la innovación tecnológica y empresarial con dineros públicos. Pero la legitimidad social solo es posible tenerla en el corto y mediano plazo, si se aborda la inversión en Ciencia, Tecnología e Innovación desde el impacto social de los proyectos de este tipo.
Lo cual quiere decir poner a hablar la innovación, además de la plata que puede generar, el impacto en inclusión y en retos sociales a los cuales puede dar respuesta. Hoy más que nunca, Ciencia, Tecnología e Innovación es un tema de todos y para todos, apenas 247 mujeres lideran grupos de investigación en Antioquia.
Conectar Ciencia, Tecnología e Innovación con las necesidades sociales es un aspecto básico para la priorización de la inversión y por ende que esta sea legítima. Fundación Avina, líder en emprendimiento social en América Latina trabaja en acelerar más de 15 iniciativas de base científica y alta tecnología con impacto social.
Apoyar y acoger innovadores y emprendedores sociales, reviste cada vez más importancia para organismos multilaterales como el BID, empresas privadas como Bancolombia o Bavaria, y entidades privadas de inversión de impacto social. Pero es necesario que el dinero público invertido en Ciencia, Tecnología e Innovación, privilegie el impacto social.
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