Se convirtió en una cara conocida, en "el papá de los colombianos de mi generación", como dice el periodista Gustavo Gómez. Es el referente y la imagen más cercana de la infancia de muchos, que crecieron con su voz inalterable a lo largo de los años y su cara sonriente, esa que hacía sentir como en casa a los entrevistados y felices a los concursantes.
"Eran programas entretenidos, llenos de alegría, supersanos para toda la familia. Tengo muchos recuerdos de mi niñez viendo sus programas", precisa Ana María Ocampo, a través de Facebook.
Pacheco era un hombre que se debía a su público y se comprometía completamente con sus entrevistados. Valiente, arriesgado, viajaba a donde tuviera que ir para encontrarse con alguno de ellos e investigaba hasta el más mínimo detalle de su vida.
Fue un gran profesional, que conservaba su vida íntima para él mismo. Pilar Castaño, que lo conoció en su vida profesional y personal, recuerda que era muy alegre y divertido, "lleno de anécdotas pero muy solitario. Era muy amigo de sus pocos amigos, se divertía enormemente con la amistad, pero era muy solo. Esto tuvo que ver con su final".
Hay tristeza por su partida que nos deja sin su talento infinito y su característica calidez.
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