A Laura Ramos se le siente más acento cubano en la televisión, que a través del teléfono. La actriz, antagonista de la telenovela Las trampas del amor, debuta por estos días en el rol de villana, junto a Rafael Novoa.
En Colombia ya había estado en producciones de un solo capítulo, tales como Así es la vida, Decisiones, Tiempo final y Sin retorno. Pese a que lleva muchos años viajando de país en país, por su trabajo como actriz, sigue añorando a su natal Cuba.
Laura, que interpreta a Ágata en la novela de RCN, quiere quedarse en el país, ojalá haciendo cine, su verdadera pasión como actriz. La revista VIERNES habló con Laura acerca de su presente y futuro.
¿Cómo le ha parecido la telenovela en estas dos primeras semanas?
"Me encanta la novela, tiene una historia muy buena. La fotografía es impecable, las actuaciones son maravillosas y los personajes están muy bien definidos. Creo que es un producto diferente y ojalá le guste a la gente".
¿Y en su debut como antagonista cómo le ha ido?
"Es difícil pese a que para los actores son personajes muy chéveres, porque nos permiten manejar muchas facetas y meternos más fácil en el papel. Obliga de cierta manera a un esfuerzo adicional como artista. Es la primera vez en mi carrera que hago el rol de villana. Es algo muy chévere, porque Ágata me permite explorar varias personalidades a través un solo rol. Ha sido una experiencia maravillosa".
¿Conocía algo de sus compañeros de reparto?
"Los conocía por su trabajo. A Rafael lo vi en Pura Sangre y a Carolina Ramírez en La hija del mariachi. Me parecen dos actores excelentes y me siento muy feliz poder trabajar con ellos".
¿Cómo cayó Laura a Las trampas del amor?
"Yo había estado en Colombia trabajando con el director (Armando Barbosa) en unos unitarios -Así es la vida- y cuando a él le dieron la dirección de Las trampas del amor me propuso que hiciera casting para el personaje de Ágata. Presenté como ocho o diez pruebas hasta que decidieron que yo hacía el personaje".
¿Qué la atrapó del proyecto?
"Me sedujo todo. Lo primero fue el personaje, por su fuerza, y me encantó el reto de interpretar a una mujer así. Luego me atrapó el proyecto completo. La verdad es que me siento muy a gusto en Las trampas del amor".
¿Y qué tal la experiencia de vivir en Bogotá?
"Bien, ya había estado antes con Así es la vida, Decisiones, Tiempo final y Sin retorno, y ya conocía un poquito a Bogotá. Es una ciudad difícil y dura, que finalmente uno le coge cariño".
¿Y qué extraña de La Habana?
"El clima, el mar y mi familia, por supuesto. El país de uno es algo que se lleva por dentro y pese a que llevo muchos años por fuera de Cuba, cada vez que puedo retorno y paso una larga temporada. La familia es lo que más se extraña".
¿Es cierto que ya tiene propuestas para quedarse en Colombia?
"No, la verdad no me han propuesto nada, pero yo sí estoy abierta a escuchar ofertas. Me gustaría seguir trabajando en Colombia, es un país en el que se están haciendo muchas cosas interesantes en televisión. Así que encantada de que me propongan nuevos proyectos".
¿Por qué a los actores cubanos les va tan bien en Colombia?
"La verdad, no sé. Tendríamos que preguntárselo al público. Culturalmente tenemos algunas cosas en común, en la manera de ser. Además, los actores que han llegado a Colombia han pegado gracias a su preparación".
¿Tiene algún proyecto pendiente en cine?
"Ahora estreno en Brasil una película, que hice hace dos años y en Cuba tengo Chamacos, basada en una obra teatral, que se debe estrenar a final de año. Ojalá después de la telenovela pueda hacer algo de cine en Colombia, ya que acá se hace muy buen cine".
¿Cómo son sus días de ocio en Bogotá?
"Básicamente estoy con mis amigos, aprovechamos para conversar. Le dedico mucho tiempo a estudiar, adelantándome al trabajo. Voy mucho al cine y al teatro con mi pareja y mis amigos. Soy una mujer bastante tranquila".
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