Luis Largo es un boyacense chiquito, calladito y desconocido. Y es el nuevo líder de la Vuelta a Colombia-Supérate. Y porque los antioqueños quisieron.
Ayer, Largo fue el gran beneficiado de la etapa que llegó a Doradal con triunfo para Fredy Montaña, pues los del Orgullo Antioqueño y las fichas del EPM-Une hicieron una máquina que acabó con el liderato de Jonathan Millán (GW-Shimano). Pero sobre todo, dejaron a Mauricio Ortega, Óscar Sevilla y Álex Cano como favoritos al título.
Entre la bajada desde la sabana cundinamarquesa y el ascenso al alto del Trigo, una fuga de Sevilla y Ortega, y luego un grupito con cinco hombres del Orgullo Antioqueño, soltaron a Millán, quien parecía imbatible con la tricolor: "nos atacaron fuerte y no me sentía en el mejor día. Los otros equipos jalonaron y no tuve con qué meterme. Pero siento que hice un gran papel".
En ese grupito, que se unió después del municipio de Guaduas, estaba Largo, un chico de 23 años, nacido en el pueblito de San Pedro de Iguaque (hoy Chíquiza). "Es una gran Vuelta para mí, algo que no me creo. Desde el principio me sabía fuerte, pero esto es muy bueno", cuenta el chiquitín, de 1,65 metros.
Luis Alberto no tiene familia de ciclistas. Por eso su afición nació pegada del radio, y de los perdedores. "Me volví aficionado escuchando cómo los ciclistas se escapaban y al final los agarraba el pelotón. Esos son mis recuerdos como niño".
La Vuelta está abierta. Los favoritos confían en la poca experiencia de Largo en la contrarreloj, y en los seguros ataques a Santa Elena. Y Largo confía en no despertar de un sueño. "Claro, me veo campeón".
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