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LA SALUD

  • RAFAEL ISAZA GONZÁLEZ | RAFAEL ISAZA GONZÁLEZ
    RAFAEL ISAZA GONZÁLEZ | RAFAEL ISAZA GONZÁLEZ
10 de agosto de 2012
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Amable lector. Quien pretenda exponer un breve repaso sobre la salud en nuestro país, no puede omitir el nombre de Juan Luis Londoño, para unos un soñador, para otros un insensato. La verdad es que ojalá tuviéramos más personas que sueñen para que Colombia tenga más y mejor educación, que las obras públicas sean una realidad, que se haga pronta y cumplida justicia y que haya menos pobres.

Con anterioridad a la Ley 100 de 1993 la población con acceso a la salud apenas superaba la tercera parte. Hoy alcanza cerca del 96%, porcentaje imposible de imaginar unos pocos años antes y muy por encima de la mayoría de los demás países. Solo los ingratos pueden ignorar la gestión del doctor Álvaro Uribe, otro iluso, de esta magna obra.

Los actores de la salud son los usuarios, valga decir, cerca de 43 millones de personas. Los intermediarios, o sea las EPS (Entidades Promotoras de Salud). Las IPS (Instituciones Prestadoras de Salud - clínicas y hospitales). El Fogafín (entidad oficial que recibe parte importante de los recursos y a su vez les transfiere a las EPS), para que éstas cancelen los servicios prestados por las IPS. Además, se deben mencionar los laboratorios e instituciones de ayudas diagnósticas. Y el Estado, incluyendo las entidades territoriales, quienes en buena parte soportan el costo de la salud que asciende a una cifra aproximada de 44 billones, equivalente a un millón por persona año.

Los usuarios o beneficiarios de la salud se dividen en tres grupos, a saber: Los del Régimen Contributivo, valga decir, empleadores y trabajadores que con sus propios recursos sufragan este servicio, en total son 18,5 millones de afiliados. Los del Régimen Subsidiado, que son personas llamadas desde los tiempos de Jesucristo como pobres, aunque a decir verdad, algunas no lo son, que suman 22 millones, y los del Régimen Especial, que incluye el personal del Banco de la República, Ecopetrol, Fuerzas Armadas, Sector de la Salud y Universidades, con 2,4 millones de afiliados. Queda un pequeño grupo que atiende en forma directa el costo de la salud.

Gracias a la bondad infinita de la Corte Suprema de Justicia, todos los afiliados, paguen o no por el servicio de la salud, desde hace poco reciben la misma atención en clínicas y hospitales. Es por ello, el anhelo de todo colombiano, de pertenecer al Régimen Subsidiado. Se me antoja pensar que las personas mientras menos paguen, más y mejores servicios demandan. Además, tal como lo muestran las cifras, las del régimen subsidiado seguirán creciendo a un ritmo mayor que las del régimen contributivo.

Desde el punto de vista económico, gracias al acelerado incremento en el servicio de la salud, los más favorecidos son los proveedores de drogas y elementos médicos y los centros de ayudas diagnósticas. Los hospitales y clínicas aunque varias muestran utilidades, sin embargo, la situación de tesorería se ha vuelto angustiosa, en buena parte, por no decir del todo, por la demora injustificada en recibir el pago de sus servicios.

No son pocas las voces que se escuchan desacreditando el sistema actual de la salud. Inclusive sobre la conveniencia de hacer cambios radicales, por ejemplo, de regresar a una entidad tipo ISS. Para describir el estado actual del enfermo de nombre Sistema General de la Seguridad Social, es algo parecido a alguien con dengue, con una hemoglobina de 7, leucocitos de 1.000 y las plaquetas de 5.000. Este paciente, si se atiende bien se salva, en caso contrario, después de mucho padecer al final se muere.

Además de las bacterias (estafilococos y pseudomonas), de clínicas y hospitales, es preciso agregar la ineficiencia en el manejo de algunas de estas entidades. Hay EPS que no tienen la suficiente capacidad económica o son mal administrados y otras como Caprecom del sector oficial, con un número importante de afiliados, que en términos médicos muestra síntomas más graves que el dengue. Los abusos de algunos proveedores de medicamentos es alto y cada vez aumenta más el número de gestores, para suplir las trabas de los funcionarios.

La señora ministra y sus inmediatos colaboradores deberían desplazarse, por unos días, a manejar las tesorerías de algunos clínicas y hospitales. Si así lo hicieren y luego de un par de semanas, aun son cuerdos, cuando regresen a ocupar de nuevo sus cargos, actuarán en forma muy diferente y le harán un gran bien al sector de la salud. Aún está a tiempo de que este doliente se recupere, si la ministra lo tiene a bien.

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