Qué tal una guerra silenciosa, pero feroz, con triunfadores y vencedores que al final de cuentas son protagonistas de la defensa de la tierra y sus cultivos.
Esa es la que se libra en las fincas orgánicas, como demostraron los ecólogos John Vandermeer e Ivette Perfecto, de la Universidad de Michigan y Stacy Philpott, de la de Toledo.
En otras palabras: una lucha que deja amplios beneficios al cultivador y a la tierra.
Un hallazgo que se extrapola a otras latitudes, como indican otros dos informes aparecidos al tiempo.
Los investigadores descubrieron una red de intrincadas interacciones que protege la granja contra brotes serios de pestes y enfermedades.
En una finca cafetera, los actores principales en el sistema -especies de hormigas, un puñado de pestes del café y los depredadores, parásitos y enfermedades que afectan a las pestes- no sólo interactúan directamente sino que algunas también ejercen efectos sutiles e indirectos sobre otras.
Aunque este estudio se lleva a cabo dentro de los confines de una plantación de 300 hectáreas en el sur de México, los investigadores creen que su enfoque y sus conclusiones se aplican con más amplitud.
"Nuestra opinión es que las tramas de interacciones de este tipo resultarán comunes en los sistemas agrícolas y ambientales en general", señaló Perfecto, profesora de ecología y recursos naturales.
Otro ejemplo de lo que se debe hacer lo da Rafael Gamboa, en la Finca Ventorrillo, de Guayabal de Síquica. Este cafetero ecológico no les creyó a los que afirmaban que para ser productivo había que tumbar los viejos árboles de su finca y sembrar en esos espacios más café.
Gamboa conserva su cafetal y lo ha convertido en uno de los más productivos de la región. Combina cafetos con naranjos, chirimoyos y plátanos, y por encima de ellos los árboles de guácimo, flor morado y nogal.
También en la finca Palermo, de Guillermo Toro, dice el mismo reporte de la organización Ecologízate, se ha implementado un sistema silvopastoril para cría de ganado de engorde y de leche con pasto kikuyo, botón de oro, chachafruto y maderables en cercas vivas.
El sistema mejora la nutrición del ganado y fija nitrógeno en el suelo mejorando su fertilidad, aparte de capturar CO2 con los 1.600 arbustos y 200 árboles sembrados.
Son ventajas de un sistema silvopastoril de ganadería ecológica frente al modelo tradicional ganadero con deforestación. Este ecosistema biodiverso y productivo no solo permite vivir dignamente a esta familia con su café y su ganado, también consumir lo que cultivan y ayudar a preservar los nacimientos de agua.
El tercer estudio llegó de la mano de John Reganold, de Washington State University, quien en una comparación entre granjas convencionales y orgánicas, detectó que las fresas de estas son de mejor sabor y más nutritivas, a la vez que dejan el suelo en mejores condiciones.
"Nuestro hallazgo tiene implicaciones globales y nos permite avanzar en el conocimiento de los beneficios de sostenibilidad de los sistemas de agricultura orgánica", dijo.
Tres muestras de que el sistema funciona.
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