Hoy la foto de las relaciones entre Colombia y Ecuador es bien distinta a la que se tomó hace casi dos años. El tono agresivo y la mirada desafiante de Rafael Correa al Presidente Álvaro Uribe por los hechos que terminaron en la muerte del líder de las Farc, alias Raúl Reyes, en la zona de frontera con Sucumbíos, el primero de marzo de 2008, han dado paso a las palabras de elogio y de respeto hacia nuestro Jefe de Estado.
La prudente y constante labor diplomática de Uribe comienza a dar sus frutos en el caso ecuatoriano. Ojalá la nueva actitud del Presidente Correa sea sincera y consistente con las realidades de ambos países, pues Colombia siempre ha mantenido su disposición al diálogo y a la cooperación en asuntos comunes.
El anuncio de que, dentro de dos semanas se hará una reunión bilateral Uribe-Correa, a instancias de la Cumbre de Río, en Cancún, México, es otro paso definitivo hacia el restablecimiento pleno de las relaciones entre Colombia y Ecuador, como quiera que el intercambio comercial se ha ido normalizando desde el mismo momento en que se designaron los encargados de negocios de los dos países, en noviembre de 2009.
Tal como lo destacan los medios ecuatorianos en sus ediciones de ayer, la Reunión de Unasur, que tuvo como objetivo central definir los mecanismos y crear un fondo de ayuda para Haití, sirvió también para comprobar varias cosas. Por un lado, que las múltiples dificultades internas que afronta Venezuela tienen "acorralado" en su propio país a Hugo Chávez, quien canceló a última hora su presencia en Quito. Y por otra, que cada vez más, sus antiguos aliados en la región se distancian de él.
De paso, el presidente Correa ha encontrado en la presidencia pro témpore de Unasur un segundo oxígeno para aguantar las presiones internas que aún mantienen sectores de la oposición y grupos indígenas frente a la economía, la inversión social y las relaciones con Chávez, esto último reflejado en las protestas que le hicieron en las afueras del Palacio de Carondelet.
Uribe volvió a hacer uso del liderazgo que le reconoce la mayoría de Jefes de Estado de América Latina para poner a Colombia en la primera línea de consulta y asesoría de lo que será el papel de Unasur en la reconstrucción de Haití. Ese fue otro triunfo político que se logró en Quito.
Hay buen ambiente, la confianza entre Colombia y Ecuador va ganando terreno, pero no hay que levantar las banderas, porque la foto de Correa puede volver a cambiar, ojalá no para mal, dado su temperamento y la realidad política interna de su país. La próxima Cumbre de Río será un buen escenario para comprobarlo.
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