En el Amazonas se encontraron por casualidad Tarzán y Fidel Castro. Tarzán se presentó, dándose golpes en el pecho al estilo de los simios: Yo Tarzán. Luego Fidel se presentó: Yo Castro. Tarzán emprendió carrera despavorido y sólo descansó cuando llegó a la selva.
A través de los siglos, las sociedades han desarrollado los diferentes medios de comunicación cuya finalidad es que los hombres se entiendan y compartan sus vidas y sus experiencias. Y también a través de los siglos los hombres que han detentado el poder han buscado la manera de dominar los medios de comunicación para usarlos en su propio beneficio y para evitar que los cuestionen.
Existen muchas maneras para dominar los medios. Las dictaduras, como las de Castro por ejemplo, empiezan por enviar al paredón a los disidentes de sus intenciones, a cerrar todos los medios privados y a crear los medios oficiales que representan al régimen y lo que éste quiere que sus súbditos crean.
Otros gobernantes, al estilo Chávez, Cristina, Ortega y Correa empiezan a apretar a los medios que no les son propicios y los estrangulan con leyes, impuestos, carencia de publicidad oficial, cárcel para los opinadores o dueños y cientos de triquiñuelas posibles.
Otros, y ahí nos vamos acercando, son más sutiles en su manera de manipular los medios de comunicación y para ello utilizan estrategias variadas, todas bajo la apariencia de libertad de prensa y democracia.
Una de las estrategias es favorecer al máximo con leyes, nombramientos y publicidad a los amigos que lo son porque obtienen pingües ganancias y que al mismo tiempo son propietarios de los grandes medios de prensa, radio, televisión, licores, etc.
Ellos participan de los grandes negocios del Estado, ganan licitaciones, reciben comisiones y desarrollan al país… O los gobernantes mismos son propietarios de algunos medios que se encargan de trabajar la imagen positiva del gobernante no importa si lo que está haciendo es un fracaso o una vergüenza.
Otra estrategia se concentra en los periodistas que por su capacidad profesional incuestionable ejercen enorme influencia entre sus públicos. Son estrellas del periodismo que reciben jugosos beneficios del poder, desde cheques en el exterior, hasta publicidad oficial a borbotones, invitaciones a Palacio o al avión presidencial, regalos y etcétera.
Son incondicionales servidores del poder con apariencia de corderos, de demócratas, de propietarios de la verdad revelada. Son jueces y condenan a priori a los enemigos u opuestos al régimen llamado democrático y ensalzan hasta el paroxismo los aciertos o meros cumplimiento del deber de sus jefes ocultos.
Los periodistas que no son simpáticos al gobernante salen de los medios con cualquier motivo.
En fin, los medios se pueden manipular sin que nadie se dé cuenta.
¡Ya voy, Tarzán….
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8