Una contradicción bicentenaria de Hispanoamérica ha consistido en imitar a Europa e incorporar las ideas de libertad y democracia amalgamadas con la vocación guerrerista. Ha sido uno de los factores determinantes de la tradición violenta en Colombia y alrededores. El fenómeno irrepetible de Bolívar explica esta historia en claroscuro. En su biografía interpretativa del Libertador lo dice John Lynch: "Bolívar fue un reflejo de la época en que vivió, y en él podemos advertir las huellas de las ideas ilustradas, las democráticas, las absolutistas e incluso las contrarrevolucionarias".
La racionalidad ilustrada influyó en las declaraciones de Independencia, como la del 20 de julio y en el discurrir de los procesos emancipadores. Pero al mismo tiempo, en nombre de la libertad, la igualdad y la fraternidad, se desató la confrontación bárbara. Bolívar era el iluminado, el genio de la gloria, el soñador político del Manifiesto de Cartagena y la Carta de Jamaica y también el estratega frustrado de Puerto Cabello y el perseguidor implacable con el Decreto de la Guerra a Muerte a todos los españoles, hasta los no combatientes, inviolables para la ética y el derecho de la guerra. Unas veces, consciente de las circunstancias. Otras, desafiante de las fuerzas naturales, como en la desesperación por el terremoto de Caracas. Su concepción contrastante del Estado se revela en la Constitución Boliviana. Quiso hacer convivir el talante civilista con la dictadura.
Este libro del historiador inglés John Lynch es un examen racional, desapasionado, del gran apasionado. Ayuda a formar conciencia histórica a partir de protagonistas estelares. Las costumbres y los eventos sociales, como se ha enfatizado en las 200 preguntas hechas por estudiantes de todo el país, entretienen y permiten contextualizar la época y el papel de la gente común. Pero hay individuos esenciales, héroes y líderes que proyectan los intereses colectivos. Emerson habla de los hombres representativos. Bolívar lo fue, en exceso. Y con excesos y defectos, como se infiere de esta obra magistral por la documentación, por el rigor en la explicación del sentido profundo de la empresa bolivariana y por la ponderación en el juicio, así acuse ligerezas como la de sugerir que Córdova fue un pobre diablo sublevado.
Invito a estudiar el fenómeno de Bolívar para explicar el porqué de la Independencia. El culto bolivariano ha sido objeto de distorsiones. Lo señala el profesor Lynch al criticar el bolivarianismo revolucionario de Chávez: "Pero la nueva herejía, lejos de mantenerse fiel a las ideas constitucionales de Bolívar, como se ha asegurado, inventó una nueva figura, el Bolívar populista, y en el caso de Cuba se le otorgó una nueva identidad, el Bolívar socialista". El culto al Libertador también ha sido cómodo pretexto ideológico de populistas y tiranos.
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