Cómo pasa el tiempo. Qué hace que empezaron a tumbar los viejos coliseos de la ciudad, a levantar los pastos de las canchas, a desmontar los techos y graderías de los estadios.
No nos dimos cuenta y ya se pasaron cuatro años en los que la ciudad dio lo mejor de sí para organizar los Juegos Suramericanos Medellín 2010. Desde hoy, sucumbimos al encanto de la fiesta deportiva.
Pero entremos en materia: las competencias corren por cuenta del sistema suramericano de deportes, pero la atención de los deportistas y de sus delegaciones, de los familiares de los atletas y de los turistas nacionales e internacionales, corre por cuenta de nosotros los ciudadanos de Medellín, del Valle de Aburrá y del Oriente cercano.
Hagamos una lista de algunos de los que podemos sumar esfuerzos para que ellos se sientan bien atendidos y se lleven una buenísima impresión de nuestra hospitalidad y cultura:
1. Los taxistas. Que cobren lo justo. Que no se hagan los perdidos. Que respondan las inquietudes de los visitantes. Que tengan devuelta. Que dejen a sus pasajeros en los lugares exactos. Que sonrían y sean amables. Que mantengan sus vehículos aseados. Que conduzcan con prudencia.
2. Los empleados de hoteles, restaurantes y almacenes. Que estén atentos a los requerimientos del turista. Que lo orienten. Que le recomienden lo mejor para sus gustos y su bolsillo. Que estén bien presentados, impecables. Que piensen en vender, pero no interesados en sus comisiones sino en que los clientes se sientan satisfechos. Las recompensas llegan por añadidura.
3. Los ciudadanos de a pie. Saludemos. Respondamos a las preguntas. Cedamos el paso. Hablemos bien de Medellín, de sus cambios. Digamos que como Medallo no hay dos. Seamos paisas educados y corteses.
Con eso la gente se llevará el mejor recuerdo de nosotros. El que nos merecemos.
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