Hace un par de meses, el nombre de Johnnier González era poco familiar. Ahora el zaguero, titular indiscutido en Santa Fe y hombre de confianza de Néstor Otero, alcanzó popularidad gracias a su alto rendimiento con el equipo.
Este antioqueño, que disfruta las mieles del triunfo, es baluarte importante en la exitosa campaña que el elenco cardenal adelanta en los tres torneos que disputa. Pero la historia no siempre fue alegre. El central vivió la prueba más dura de su vida en un hospital.
González, nacido en Turbo, estuvo a punto de decirle adiós al fútbol por un problema cardiaco. El drama empezó en la era de Pecoso Castro. Con precisión recuerda que en abril de 2008 "estaba pensando más en el retiro que en seguir jugando (?) estuve cerca de decir no a un sueño que tenía desde niño: ser profesional y jugar con la Selección Colombia".
En un chequeo de rutina, después de tener un historial de pruebas físicas perfectas, el médico detectó una anomalía en el corazón de Johnnier. "Me dijo que no iba a seguir jugando y que mirara otras opciones. Todo se fue derrumbando. Tuve que parar para saber cómo estaba mi corazón y mirar si podía seguir en el fútbol", relata.
El jugador, que tuvo un paso fugaz por Colón de Argentina, viajó a Medellín con la intención de revisar a fondo cuál era el problema y cómo lo estaba afectando. El chequeo lo hizo el especialista Mauricio Duque.
Luego de ocho meses de exámenes, tuvo una respuesta: un espasmo coronario era el responsable de su ausencia en las canchas. Ni el defensa ni el médico saben aún la causa de esta afección. Lo de Johnnier es un caso atípico.
Después del llanto y la desesperanza, se encendió una lucecita y todo se fue solucionando. Duque fue su soporte, le "devolvió la ilusión" y le entregó el pasaporte para regresar al fútbol. Con mucho reposo y disciplina pudo volver al tocar un balón después de un año y ocho meses. "Tomé con juicio mis medicamentos y seguí todas las instrucciones médicas para vivir la felicidad más grande de mi vida", expresa González, de 28 años.
Con satisfacción sostiene que "ahora nada de chequeos, eso ya es prueba superada". Su corazón está bien y con el aval médico, Johnnier está apto para jugar en la altura, en el calor y en el frío. Está listo para lo que sea, para ser campeón.
"Estoy tranquilo en la cancha, puedo correr a fondo o disputar con todo un balón", agrega el zaguero, quien por sus buenos resultados fue tenido en cuenta por Hernán Darío Gómez para el pasado juego amistoso ante Bolivia.
Alejado del pasado, Johnnier ahora piensa en Nacional, equipo al que se medirá Santa Fe, líder del torneo, a partir de las 5:20 p.m. en el estadio Atanasio Girardot.
"Nos está saliendo todo. Me estoy entregando al máximo por la institución, hay compromiso por la causa, estamos unidos y respaldando un proyecto que se viene desarrollando desde hace tres años. Estamos felices porque se dio un buen resultado en Caracas y ahora estamos mentalizados en lo que será el partido con Nacional", dice Johnnier, un antioqueño de corazón sano, grande y muy alegre.
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