Luego de tres años de reuniones y discusiones en torno a una nueva política automotriz, acorde a las realidad económica de globalización de esta industria, el Gobierno colombiano anunció un primer paso firme.
En la inauguración de la planta de estampación y grafado de carrocería de la firma General Motors Colmotores, en que la multinacional invirtió 200 millones de dólares, ayer el presidente Juan Manuel Santos dio dos espaldarazos, aunque no inmediatos, para el sector automotriz.
Con recursos del Programa de Transformación Productiva (PTP) se diseñarán líneas específicas de crédito de Bancóldex para la industria de autopartes. Esto va en línea con el Plan de Impulso a la Productividad y el Empleo (Pipe) que contempla un canal de financiación por 50.000 millones de pesos que estaría lista en agosto, después de tres meses de ser anunciado.
"Esta línea de crédito especial se va a destinar para financiar capital de trabajo y reconversión industrial en activos fijos", explicó Santos.
Si los tiempos del Presidente se cumplen, también dentro de un año entraría en vigor un decreto que otorgaría una tarifa arancelaria preferencial a bienes intermedios que los industriales importen para transformación en las plantas fabricantes de vehículos y repuestos en el país. La medida se extendería por doce meses.
Los tiempos no cuadran
Precisamente, los tiempos del Gobierno y los de la industria son los que aún no cuadran para que el estímulo anunciado sea efectivo.
Tulio Zuloaga Revollo, presidente de la Asociación del Sector Automotor y sus Partes (Asopartes), explicó a El Colombiano que reciben la idea oficial como un anuncio importante para este renglón de la economía.
Pero manifestó que es necesario revisar los tiempos de entrada en vigencia de la reducción de aranceles y la duración de la medida.
Argumentó Zuloaga que una entrada en vigencia en un año no trae ningún beneficio, que se debe adelantar por lo menos a enero de 2014. Según él, también es necesario revaluar el plazo de vigencia, que el Gobierno estimó de solo un año.
"Debe ser un tiempo lógico, que le permita a los empresarios desarrollar un plan importante. Por lo menos diez años. Y si el tiempo es muy problemático, que sea por lo menos a cinco años", propuso el dirigente gremial.
Por su parte Jorge Alejandro Mejía, presidente de General Motors Colmotores, explicó a este diario que el esquema de ayudas mediante el llamado Profia (Programa de Fomento a la Industria Automotriz), retoma la experiencia mexicana y mejoraría las condiciones actuales de los ensambladores.
Si bien hoy esta industria pueden traer materias primas sin arancel, deben cumplir con una cuota de integración (piezas fabricadas en el país) en el producto a desarrollar del 34,6 por ciento para vehículos y 18 por ciento en camiones.
"Lo que pretendemos con el Gobierno es que no haya ese mínimo, que usted puede integrar el porcentaje que quiera, y siempre que haya una transformación puede importar esas piezas con cero arancel", puntualizó el presidente de GM-Colmotores.
Más allá de las medidas, por ahora esta compañía se convierte en el primer fabricante de carros en el país, al reemplazar un proceso que se desarrollaba con piezas metálicas importadas por laminas prensadas en la nueva planta de la zona franca industrial (Zoficol) n
*Invitación de GM-Colmotores
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