El proyecto del representante a la Cámara Hugo Velásquez, mediante el cual se busca despenalizar la siembra de coca, marihuana, amapola o cualquier planta cuyos derivados propicien dependencia, fue considerado por el ministro de Justicia, Juan Carlos Esguerra, como uno de los puntos de cierre de la lucha antinarcóticos y no como un eslabón independiente.
"No se puede trabajar como el Llanero Solitario. Es un tema importante que hay que mirarlo con especial atención dentro del marco de la política criminal del Estado y no a pedacitos", aseguró el ministro Esguerra.
A esto se suman las implicaciones que traería para el Estado el incumplimiento de compromisos internacionales que están incorporados como ley de la República.
Para Velásquez, su proyecto no pretende legalizar el narcotráfico sino ayudar a los campesinos que muchas veces son judicializados y no tienen con qué pagar un abogado.
"La penalización no disminuyó las áreas cultivadas, tal vez los adentró con irreparables pérdidas ambientales. Lo único que consiguió fue llenar cárceles y estigmatizar a centenares de narcoagricultores", señala el proyecto.
El libro "7 mitos de la legalización de las drogas", presentado por la Procuraduría, advierte que si bien "en teoría" un cultivo de coca puede dejar las mismas ganancias que uno de pancoger, el Estado ha sido incapaz de hacer que la política de sustitución de cultivos sea sostenible para los campesinos y hacer que tenga resultados coherentes.
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